El desarrollo regional

Hace unos días se llevó a cabo en la Ciudad de México la Reunión Anual de la Red Latinoamericana de Políticas Públicas de Desarrollo Regional, un foro de diálogo y cooperación del más alto nivel, cuya finalidad es intercambiar experiencias, formular propuestas y ...

Hace unos días se llevó a cabo en la Ciudad de México la Reunión Anual de la Red Latinoamericana de Políticas Públicas de Desarrollo Regional, un foro de diálogo y cooperación del más alto nivel, cuya finalidad es intercambiar experiencias, formular propuestas y establecer mecanismos de colaboración en torno a una de las exigencias fundamentales para lograr crecimiento económico, bienestar social y sustentabilidad ambiental: diseñar, promover e implementar políticas con perspectivas e instrumentos de carácter integral y multidisciplinario a favor del desarrollo de las regiones. La reunión tuvo especial relevancia no sólo porque en ella se alcanzó un amplio consenso para que México encabece la Red una vez que, próximamente, concluya el mandato de Brasil, sino porque además acredita la prioridad que el gobierno de la República le ha dado al desarrollo regional, cuya marginación paulatina en las últimas administraciones llevó al extremo de abandonar por completo esta responsabilidad estratégica del Estado, sobre todo en un sistema federal. Pero, ¿qué significa hablar de desarrollo regional?

Por diversos motivos, intereses e inercias, las burocracias tienden a centralizar y sectorizar el ejercicio de gobierno, de tal forma que los planes, programas proyectos e inversiones suelen elaborarse y decidirse con dos grandes vicios de origen: el desconocimiento de las necesidades y oportunidades locales y regionales, y las deformaciones y restricciones que la competencia y las áreas de especialidad de cada dependencia y sus funcionarios le imprimen. Esto es, por supuesto, inconveniente, y en México lo sabemos perfectamente.

El mejor antídoto contra estas malas prácticas es la visión regional del desarrollo, lo cual implica establecer concepciones, metodologías, mecanismos de concertación e instrumentos programáticos que, en suma, reflejen la realidad de cada región y se traduzcan en políticas públicas que atiendan en forma integral sus exigencias, mediante la debida coordinación entre las dependencias del gobierno federal y la efectiva participación de los gobiernos locales y municipales en la planeación y ejecución de los programas y proyectos que sean pertinentes, cuando un asunto de interés público afecta o involucra a dos o más entidades federativas.    

Por ello es una buena noticia que el gobierno de la República, además de recuperar la visión del desarrollo regional, a cargo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), haya priorizado tanto en el Plan Nacional de Desarrollo como en la Política Nacional para el Desarrollo Regional, a la región sur-sureste de México, donde se concentran los mayores rezagos y desigualdades, sin que esto implique descuidar las necesidades de orden regional en el centro y el norte del país.

        *Socio Consultor de Consultiva

            abegne.guerra@gmail.com

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