¿Y dónde se metió Clara?

Todo iba bien para la causa, pero, repentinamente, sus actos se detuvieron

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Hace más de un mes, Clara Brugada salió de Palacio Nacional sin dar ninguna declaración; en los pasillos de Morena se empezó a comentar que el mismísimo Andrés Manuel López Obrador la había llamado para decirle que se destapara hacia la Jefatura de Gobierno.

Nadie lo confirmó oficialmente, pero varios mordieron el anzuelo, sobre todo después de que la alcaldesa de Iztapalapa anunciara su evento del 25 de junio en la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec, donde se destapó.

Ese día, Brugada no solamente externó su aspiración para gobernar la CDMX, sino que anunció varios recorridos por las 16 alcaldías de la capital para formar un Frente de Izquierdas que impulsaría su candidatura.

“Vamos a ir a recoger los sentimientos de la gente. Que el pueblo hable, que el pueblo proponga y que recorramos todas las colonias de la ciudad. Recuperemos los sueños de transformación y justicia de este maravilloso pueblo”, dijo en esa ocasión.

Pero ese acto no era solamente de acarreados y chalanes, sino que fueron algunos diputados, como Héctor Díaz-Polanco, Valentina Batres, la exdiputada Dolores Padierna y unos cuantos despistados más, que trataron de iniciar una cargada.

Como nadie desmentía nada, el caso empezó a crecer como bola de nieve y la mayoría daba por hecho que el Presidente había dado su bendición a Clara, por lo que se empezaban a alinear con ella.

Todo iba bien para la causa, pero, repentinamente, sus actos se detuvieron y, para justificar el parón, sus cercanos difundieron que su jefa se había contagiado de covid y que prefería mantenerse aislada para no contagiar a nadie.

Al poco tiempo quiso reanudar sus recorridos, pero de nuevo se presentó otro frenón y se dijo que la alcaldesa había sufrido una recaída a consecuencia del virus, y tan tan.

Ya van algunas semanas que no se sabe nada de sus recorridos por las alcaldías y de la consolidación del Frente de Izquierdas que, supuestamente, echaría a andar; el ánimo entre sus simpatizantes no es el mismo.

Es más, al interior de Morena ya no creen que vaya a ser ella y ahora dudan de que haya sido López Obrador quien la llamara a Palacio Nacional en junio pasado. Se supo ya que a quien vio fue al vocero del Presidente, Jesús Ramírez Cuevas, quien la animó a lanzarse.

Y es que dicen que el vocero tiene su propia jugada para la capital y, aprovechando que días antes se habían bajado temporalmente de la jugada Rosa Icela Rodríguez y Ariadna Montiel, quiso llevar agua a su molino con Brugada.

Nadie sabe bien a bien qué ha pasado con la alcaldesa, pues por mucho que el covid la haya agarrado de clienta, ya era para que estuviera como nueva y recorriendo la ciudad… a menos que ya le hayan jalado las orejas por andar de adelantada.

Lo único cierto es que en la CDMX nada se moverá hasta después del próximo 6 de septiembre.

CENTAVITOS

El que anda un poco deschavetado es el alcalde de Iztacalco, Armando Quintero, quien la tarde de ayer ordenó desalojar a unos 50 niños, a sus familiares y maestras del Parque Acteal, donde iniciaban un curso de verano. La razón es porque —según él— los organizadores simpatizan con Pablo Trejo, líder social de la zona que ha ido creciendo y a quien responsabiliza del evento masivo del domingo anterior para Ricardo Monreal en esa alcaldía. En caso de que así hubiera sido, qué culpa tienen los niños y sus madres del mal humor del alcalde que, además, ¡los corrió de un parque público! No por nada Armandito aparece como uno de los perores alcaldes de la capital.

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