Tomás, todo se inunda y nomás no estás

Tomás Pliego nunca se ha distinguido precisamente por su eficiencia. Ante la emergencia por las lluvias en la Ciudad de México, uno de los que tendrían que aparecer es el flamante secretario de Atención Ciudadana, Tomás Pliego, quien, se supone, tiene facultades ...

  • Tomás Pliego nunca se ha distinguido precisamente por su eficiencia.

Ante la emergencia por las lluvias en la Ciudad de México, uno de los que tendrían que aparecer es el flamante secretario de Atención Ciudadana, Tomás Pliego, quien, se supone, tiene facultades para coordinar a los secretarios del gabinete de Clara Brugada en este tipo de situaciones.

La secretaría de Tomás fue una de las dos creaciones de Brugada al llegar a la Jefatura de Gobierno, pues dijo que se necesitaba una dependencia que fuera el enlace institucional entre las 16 alcaldías capitalinas y el gobierno central.

En teoría, se instalaría una oficina en cada demarcación política, con equipo y personal especializado para atender las emergencias por lluvias, deslaves, sismos y otra serie de imponderables.

También se dotarían de equipos y maquinaria acorde a las características de riesgo de cada alcaldía, pues hay unas que, por su naturaleza geográfica, necesitan un tipo de atención específica y, mientras los recursos estuvieran centralizados, la ayuda tardaría en llegar.

El gobierno prometió que, con esta nueva estructura burocrática, la respuesta sería inmediata y que, con ello, se evitarían pérdidas de vidas humanas. Para nada sonaba mal el plan; el único pero fue a quién se lo encargaron.

Y es que Pliego nunca se ha distinguido precisamente por su eficiencia; por el contrario, cualquier encomienda la ve como una oportunidad política, pues quienes lo conocen aseguran que tiene hambre de poder, ya que carga con grandes resentimientos.

Aún no había sido nombrado oficialmente cuando ya tenía roces incluso con alcaldes de su partido, quienes se quejaban de que Tomás los quería tratar como subordinados, no como autoridades electas.

Teniendo como antecedente cercano la coordinación de los movilizadores de Morena en la CDMX, para el acarreo del voto en las elecciones del año pasado, Pliego busca hoy consolidar ese camino.

En lugar de impulsar la prevención con los alcaldes, se ha dedicado a formar grupos para promover a Morena en los territorios, a fin de integrar una fuerza territorial paralela a la de su propio partido.

Se supone que esas canicas serán para su jefa, pero eso no ayuda en nada a los ciudadanos en caso de emergencias, como las que se están viviendo en las últimas semanas por las torrenciales lluvias.

Si el problema fueran sólo los alcaldes, podría ser manejable; bastaría un apretón desde el gobierno central. Pero da la casualidad que el malestar contra Tomasito ya llegó al gabinete y eso le pude generar ruido a Clarita.

Más de uno sigue sorprendido por las confiancitas que su jefa le da a Pliego; suponen que algo le debe o algo le sabe.

  • CENTAVITOS

Más allá de los memes que recuerdan que como candidata Brugada prometió que en todas las colonias de la capital habría agua, pero que no aclaró que sería de lluvia y que causaría inundaciones, el gobierno capitalino tendría que replantear sus operativos para la actual época de lluvia, que está a todo lo que da. Un ejemplo es la zona de la Presa Becerra, en Álvaro Obregón, donde la diputada panista Liz Salgado exige mayores acciones de prevención para la población en riesgo, pues las autoridades son las últimas en enterarse. Si bien los ciudadanos son corresponsables de que los drenajes se tapen con basura, las autoridades nomás no dan pie con bola, pues desazolvan a su ritmo y a destiempo. Salgado, quien preside la Comisión de Protección Civil en Donceles, pide actualizar programas y ser más preventivos que reactivos; tiene razón.

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