Se le indigestan los migrantes a Martí

El jueves de la semana pasada, el secretario de Gobierno, Martí Batres, emitió un comunicado en el que anunciaba la instalación de un albergue en Santa Martha Acatitla para recibir a la caravana migrante. La idea de Batres, coordinada con Francisco Garduño, ...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

El jueves de la semana pasada, el secretario de Gobierno, Martí Batres, emitió un comunicado en el que anunciaba la instalación de un albergue en Santa Martha Acatitla para recibir a la caravana migrante.

La idea de Batres, coordinada con Francisco Garduño, comisionado del Instituto Nacional de Migración, era dejar a los migrantes en las orillas de la ciudad para no dar visibilidad a la tragedia humanitaria que dicho grupo enfrenta.

Esto, pese a que los mismos migrantes habían anunciado su intención de ir a La Villa y no aceptar el ofrecimiento del albergue en Santa Martha.

Pero el secretario de Gobierno se aferró y ordenó la tarde del domingo encapsular el grupo en plena carretera para obligarlo a ir al albergue, lo que derivó en un enfrentamiento, donde hubo heridos de ambos bandos.

El escándalo fue tal, que Batres tuvo que recular con su operativo policiaco y dejar que los migrantes se dirigieran a La Villa, donde ingresaron tal y como lo habían anunciado.

El plan del funcionario había fracasado y el albergue en Iztapalapa quedó vacío; todo el mundo lo culpó de que su jefa pagara los platos rotos al tener que salir a dar la cara en conferencia para justificar la ineptitud de su secretario.

Se informó que ese día, tras una negociación, se acordó que la caravana se trasladara en seis camiones y pernoctaran en la Casa del Migrante, cercana a la Basílica, pero que se negaron.

“Estábamos preparados para recibirlos. En el camino hubo comunicación con ellos, pero no precisaron si luego de ir a la Basílica irían al albergue. Había probabilidad de que quisieran quedarse en el atrio y eso tendría dificultades”, aseguró Claudia Sheinbaum.

Dijo que, a pesar de que se intentó dialogar con ellos, querían irse directo a la Basílica y eso provocó el enfrentamiento. “La policía los acompañaría al albergue de Iztapalapa, no evitarían la llegada, sería contradictorio luego de todos los preparativos”, intentó justificar.

Las autoridades tuvieron que negociar con los mandos de la Basílica para que recibieran a los migrantes después de las 20:00 horas y, al salir, se negaron de nuevo a ir al albergue y se dirigieron al Monumento a la Revolución.

Se buscó instalarlos en la Casa del Peregrino, donde se encuentra la Guardia Nacional, que accedió cederle el lugar a los migrantes.

La funcionaria insistió en que el enfrentamiento se dio cuando se buscaba la manera de transportarlos de forma ordenada, y que los integrantes de la caravana se mostraron muy agresivos, pero que de ninguna manera se buscaba confrontarlos; los policías no iban equipados.

“Los migrantes han solicitado —según me informó Nashieli Ramírez, ombudsperson de la capital— una reunión con el secretario de Gobierno, otra en la Secretaría de Gobernación y una más en la propia Comisión de Derechos Humanos de la CDMX”.

Y Claudia podrá decir misa para tapar a Batres, pero el hecho es que los migrantes fueron agredidos, con todo y que cuando llegó la 4T al poder los invitó a venir a México porque aquí iban a tener trabajo.

CENTAVITOS

Parece que a Martí se le está cargando mucho la chamba, pues, además de los migrantes, tiene que estar pendiente de que no le estalle el conflicto de la falta de prerrogativas por parte del IECDMX a los partidos, pues, aunque los dirigentes prometieron actuar civilizadamente, difícilmente podrán contener más a sus militantes, que ya no ven cómo sobrevivir sin su sueldo, pendiente hace más de un mes.

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