Por qué Taboada tiró el arpa
Habían podido documentar diversas anomalías que influyeron en el triunfo de Morena en la capital del país.
Dicen en el INE que cuando estaban a punto de recibir las impugnaciones de Santiago Taboada sobre el proceso electoral que perdió ante Clarita Brugada, los abogados del panista se retiraron sin presentar documento alguno.
Eso causó extrañeza, incluso en el propio PAN —no en la élite, por supuesto, pero sí en la base—, pues habían podido documentar diversas anomalías que influyeron en el triunfo de Morena en la capital del país.
Si bien esas impugnaciones no eran suficientes para cambiar el resultado, sí representaban entre cinco y siete puntos porcentuales de la votación final, y el equipo legal consideraba que había muchas posibilidades de ganarlas.
Aunque no se revertiría el resultado del proceso, esos puntos porcentuales habrían dado a la oposición más diputaciones y, en una de ésas, hasta alguna de las alcaldías donde la lucha fue cerrada.
¿Si las posibilidades de pelear estaban dadas, cómo fue que Taboada se bajó del camión dejando a todos colgados?
Cierto que, como alguna vez dijo El Güero, los acuerdos en la alianza PRI, PAN y PRD le ataron las manos para cubrir la totalidad de las casillas, pues si bien su equipo lo hizo, alrededor de 40% de sus aliados fallaron en el proceso… o se vendieron.
Como quiera, habían suficientes evidencias de que, contra lo que asegura el oficialismo, se gestó un fraude en la capital, y Santiago no fue capaz de encabezar la defensa.
En los pasillos de la Fiscalía de Justicia de la CDMX se dice que al panista le hicieron una oferta que no puedo rechazar, pues si insistía en hacerse el héroe, aparecerían carpetas delicadas que no se usaron en campaña para no victimizarlo.
Aunque Morena tenía amarrado el triunfo, no podía permitirse tener a un opositor joven, con más de dos millones de votos, recorriendo seis años la ciudad y que regresara por sus fueros en 2030.
Si bien Santiago afirma que el gobierno lo ha escaneado sin encontrarle nada, el que haya tirado un capital político importante como candidato en la CDMX y que su equipo fuera borrado de Benito Juárez —donde gobernó por seis años— despierta suspicacias sobre su limpieza.
Dicen que la oferta hecha —que no pudo rechazar— fue la de facilitar a Clarita una llegada tersa a la CDMX; la Fiscalía se podría hacer de la vista gorda con las carpetas. Y será El Sereno, pero abruptamente desapareció del panorama y fue ubicado sacando la depresión en Tulum.
Pero como el tiempo todo lo cura, Santiago luce hoy emocionado con su próxima boda, y para sus segundas nupcias eligió el exconvento de Las Vizcaínas; el evento lo amerita.
Aunque es su vida privada, quizá debería recordar al morenista que hasta en la revista Hola salió o al que contrajo nupcias en el fastuoso exconvento de Santo Domingo, en Guatemala; ambos fueron enviados a la hielera por su jefe, que presumía de austeridad.
Claro que Taboada no es moreno, pero dicen que quizá sea un exceso enviar invitaciones acompañadas de champagne, pues ante la difícil situación económica de los mexicanos y la situación política de su partido no faltará quien diga que la fiesta la pagará el cártel inmobiliario.
CENTAVITOS
A punto de recibir la estocada final, el gremio taurino apelará a la juez de plaza para que indulte las corridas de toros y no desaparezcan para siempre de la capital del país. El tema se define esta semana en el Congreso capitalino y, por lo pronto, los que apoyan la fiesta brava tomarán desde hoy Donceles para dar la batalla; a sacar las palomitas.
