Morena entró en modo cínico
Dirá que quienes exhiben el presunto acarreo son los que pueden comprarse un celular con cámaras.La marcha del domingo que más bien será un desfile para enaltecer a la 4T representa la estocada final a toda esperanza de reconciliación del país, pues en ...

Adrián Rueda
Capital político
- Dirá que quienes exhiben el presunto acarreo son los que pueden comprarse un celular con cámaras.
La marcha del domingo —que más bien será un desfile para enaltecer a la 4T— representa la estocada final a toda esperanza de reconciliación del país, pues en definitiva quedará edificada una barrera infranqueable entre chairos y fifís.
El gobierno utiliza con absoluto descaro los recursos públicos para atiborrar no solamente el Zócalo, sino desbordar la capital, y poder inundar después cada rincón del país con sus imágenes.
En la 4T ya ni siquiera intentan disfrazar un poco el dispendio de recursos para el masivo acarreo, pues saben que no podrán evitar que las redes los exhiban manipulando gente de toda la República, con el fin de marcar como suya la plancha del Zócalo.
Luego de que la oposición revelara su estrategia de invitar a los ciudadanos a usar las cámaras de sus teléfonos para documentar la llegada de camiones, el reparto de tortas, frutsis y dinero a personas provenientes de todo el país, Morena entró en modo cínico.
No tienen duda que los testimonios, videos y fotografías tomados por ciudadanos demostrarán el burdo y miserable operativo, no sólo para acarrear a pobladores de los lugares más remotos y olvidados del país, sino de las propias alcaldías de la Ciudad de México.
Pero y les dijeron que no se preocuparan por disimular el dispendio y la coerción de comerciantes, transportistas y burócratas para obligarlos a marchar y vitorear al Presidente, pues el conflicto posmarcha se contendrá en Palacio, precisamente con los materiales opositores.
Y es que en la oposición afirma que la marcha del oficialismo será contraproducente a la 4T, pues nadie creerá que la gente asistió por voluntad propia, contrario a la del pasado 13 de noviembre, cuando los ciudadanos salieron libremente a defender al INE.
Pero el Presidente prepara sus otros datos para apoderarse —una vez más— de la narrativa, y utilizará justo el material de los ciudadanos opositores al régimen, para darles la vuelta en el discurso.
Dirá que quienes exhiben el presunto acarreo son los que pueden comprarse un celular con cámaras. Que no necesitan que alguien los transporte y menos que los alimente, pues son clasistas que no creen que el pueblo tenga derecho a manifestarse, nada más por ser pobre.
Que los desvalidos ansían alabar a su Presidente, pero no cuentan con recursos para transportarse y que eso no lo puede permitir su gobierno; por eso les da transporte, comida y algo para sus gastos, pues en México todos somos iguales.
Con ese discurso, además de anular las acusaciones del acarreo, enviará el mensaje a los chairos del país de que no, la marcha del 13 de noviembre no le quitó ni una pluma al ganso, pues marcharon los clasistas que sólo representan a unos cuantos fifís, y no al pueblo bueno.
Pero la marcha no será sólo para demostrar a la oposición de quién es la calle, sino también para que los gobernadores demuestren quién es quién al interior del movimiento. Tendrán que formarse por orden alfabético con sus rebaños, para que la plaza vea sus tamaños.
Representará un examen presencial ante el patrón, y donde se puede ir definiendo su suerte con respecto a contratos, candidaturas y espacios políticos para años venideros.
- CENTAVITOS
Quienes se salvaron del riesgoso examen público fueron el canciller Marcelo Ebrard, quien anda de nana de hinchas aztecas en Qatar, y Ricardo Monreal, que irá a echarse unas tapas a Madrid, para no tener vela en este entierro. No quedarán marcados socialmente si más adelante toman un camino fuera de Morena.