Hay 'morenos' que no saben contar
Se tuvo que prescindir de trabajadores eventuales, pues a los sindicalizados no los pueden echar.

Adrián Rueda
Capital político
A pesar de tener un ejército de asesores —según la nómina—, a los jerarcas de Morena en el Congreso de la Ciudad de México no siempre les salen las cuentas, por lo que constantemente se meten en problemas, incluso cuando intentan saludar con sombrero ajeno.
Un ejemplo son los 400 millones que la legislatura pasado donó al gobierno capitalino para el combate a la pandemia por covid-19, y que metió en problemas a sus áreas administrativas y legales, porque no encontraban la forma de hacerlo.
La diputada Valentina Batres fue de las impulsoras de esa “donación”, solamente que sus asesores no la pusieron al tanto que, ni legal ni económicamente se podía, por la sencilla razón de que el Congreso no puede regalar dinero… y menos si no lo tiene.
Por eso pasaron meses para que el gobierno de Claudia Sheinbaum pudiera recibir una parte de los 400 millones de pesos prometidos, los cuales se juntaron tomando diversas bolsas, incluyendo el fondo de contingencia destinado al pago de demandas laborales, por ejemplo.
Sólo de esa área desaparecieron 25 millones, que al final impactaron directamente en los trabajadores del Congreso, que fueron dejados sin salario los últimos meses del año pasado, por la sencilla razón de que no había dinero.
A raíz de ello, varios diputados —sobre todo de oposición— se vieron en la necesidad de despedir a sus colaboradores, y apenas este año pudieron reintegrar a algunos cuantos.
Y es que no es lo mismo tener un presupuesto anual de 2 mil 300 millones de pesos, a “sólo” mil 600, de los cuales mil millones son designados al capítulo 4 y mil, para mantener inmuebles, vehículos, servicios y gastos de mantenimiento en general.
Se tuvo que prescindir de trabajadores eventuales, pues a los sindicalizados no los pueden echar, por mucho que varios no laboren ahí. Hay muchos a los que nadie conoce, pero no los pueden tocar porque son herencia de caciques.
En esas listas hay gente que lleva hasta doce años, y que incluso los diputados que los llevaron a Donceles —referentes, les llaman—, hace varias lunas que ya no están ahí, pero sus herederos son intocables.
Se supone que para arreglar esos asuntos, tanto Valentina como Martha Ávila —coordinadora de Morena en Donceles—, llevaron a Reynaldo Baños como oficial mayor y a Francisco Saldaña como tesorero.
Pero la mayoría de los diputados, incluyendo varios de Morena y sus aliados, están inconformes con ellos porque no resuelven nada. Pero como a los jerarcas morenos les tocan esas unidades administrativas, no tienen la menor intención de moverlos, por muy ineficientes que sean.
Y cómo los van a mover, si la Oficialía Mayor se encarga de contratar a los proveedores, y la Tesorería es la encargada de pagarles; ahí está el negocio.
A través de ellos la mayoría legislativa controla los millonarios recursos del congreso local, secuestrado por unas cuantas personas.
CENTAVITOS
Seguramente la nostalgia invadió ayer al exdiputado José Luis Rodríguez, actual secretario del Trabajo en la CDMX, en su visita a Magdalena Contreras, donde durante mucho tiempo hizo carrera política, y que el año pasado no pudo disputar porque Morena no se lo permitió y hoy está en manos del priista Luis Gerardo Quijano. En ese evento, la diputada priista Silvia Sánchez Rico, presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico, hizo un reconocimiento al esfuerzo de los empresarios capitalinos en la creación de empleos, y ofreció apoyar desde el Congreso toda iniciativa que ayude a la reactivación económica de la CDMX.