El atractivo del PRD en la CDMX
Hay que recordar que fue Nora Arias fue quien logró el registro; lo puede detonar.
En medio de un litigio por el registro del PRD en la Ciudad de México, queda clara la importancia de poseer un partido que, aunque para algunos es un muerto viviente, para otros sería su salvavidas político.
No sólo para quienes se quedaron a dar la batalla, como la diputada Nora Arias, después de que Morena los arrolló en las urnas, sino para la izquierda en general, que está completamente desdibujada.
Tras las elecciones de 2024, el PRD perdió su registro nacional al no alcanzar el 3% de la votación, por lo que desapareció, excepto en algunas entidades, como en la capital del país.
Aquí la diputada Arias y un grupo de perredistas se quedaron a limpiar los escombros para reconstituir el partido, lo cual lograron al cubrir todos los requisitos legales para obtener un registro local, despertando la codicia de Los Chuchos, responsables de que se perdiera todo.
Esa corriente, encabezada por el veterano Jesús Zambrano, principal culpable de la desaparición del sol azteca, hizo acuerdos oscuros —como acostumbran— con personajes igual de oscuros que ellos.
Fue al menos extraño que, después de que el Instituto Electoral de la CDMX y el Tribunal Electoral capitalino aprobaron el registro y avalaron la presidencia de Arias, al llegar al Tribunal Federal, los magistrados ratificaron la vida del partido, pero no a la actual presidenta.
Aquí es donde se originan las suspicacias, pues personajes como Ricardo Monreal y Pedro Haces Barba mantienen su interés en tener su propio partido. Cercano a ambos, el diputado Víctor Hugo Lobo preside la Comisión de Reforma Política Electoral en San Lázaro.
Esa comisión genera al titular una relación cercana con las autoridades electorales de la federación, como la del TEPJF, por ejemplo. Y como Lobo fue arropado por Monreal y Haces, muchos creen que ahí se pudo gestar el cambio de opinión de los magistrados.
La hipótesis coincide con el interés de Monreal por recuperar la alcaldía Cuauhtémoc, que después de nueve años perdió su grupo, cuando su hija Catalina fue derrotada por la aliancista Alessandra Rojo de la Vega, actual alcaldesa.
Como sería muy difícil que Morena postulara de nuevo en 2027 a Catalina, o a alguien del clan en esa demarcación, nada mal caería al zacatecano tener su propio partido para obviar trámites como la no reelección, por ejemplo.
Y entonces no sólo iría por esa alcaldía, donde dejó incrustada una estructura importante, sino también por candidaturas alternas en otras alcaldías y en los distritos federales y locales de la capital.
Por eso un partido con registro, y con dinero que podría conseguir su compadre El Hámster Haces, dejaría la mesa puesta para un triunfal regreso a la capital.
Claro, eso si Nora no se inmola antes y revienta el partido para no entregar la plaza. Hay que recordar que fue ella quien logró el registro; lo puede detonar.
CENTAVITOS
Luego de la puntilla que el Congreso capitalino dio a las corridas de toros en la capital, empresarios taurinos han comenzado a decir que, ni locos invertirían en un espectáculo circense con animales sin cornamentas. Ante ello, algunos oficiosos empiezan a sugerir que la Plaza México podría albergar festivales populares del bienestar, incluso asambleas de Morena, para así poder pisar el territorio panista de Benito Juárez, donde no son precisamente queridos por los habitantes. Incluso hay quienes dicen que ese espacio podría convertirse en la nueva Plaza del Bienestar. Suena a broma, pero…
