Desairan en alcaldías a Clara

Mal arranca Morena sus campañas en las alcaldías; apenas van tres días y ya se nota el hartazgo de la gente que es acarreada a sus mítines, pues los obligan a estar hasta en dos actos diferentes en un mismo día. Cuestión de observar las imágenes para comprobar que ...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Mal arranca Morena sus campañas en las alcaldías; apenas van tres días y ya se nota el hartazgo de la gente que es acarreada a sus mítines, pues los obligan a estar hasta en dos actos diferentes en un mismo día.

Cuestión de observar las imágenes para comprobar que son las mismas personas que asisten a los diversos eventos y a las que únicamente les cambian de camiseta o de gorra, según el personaje en turno.

Parece que Morena no acaba de entender que los tiempos en los que las plazas llenas daban triunfos —aunque no se tradujeran necesariamente en votos— ya pasaron a la historia y que, con sus eventos masivos, sólo evidencian más su división.

El mejor ejemplo es la Gustavo A. Madero, donde Janecarlo Lozano echó la casa por la ventana para el arranque de su campaña por la alcaldía, pero a la mitad del evento se le vació el escenario, justo cuando su invitada, Clara Brugada, daba un discurso.

Qué pena con los invitados, pero la gente —que tampoco es que haya sido mucha— no aguantó y dejó hablando solos a los morenistas, que de inmediato empezaron a cruzar culpas por el desastre.

En este caso específico, es claro que ni el exalcalde Francisco Chíguil ni el neomorenista Víctor Hugo Lobo apoyarán la campaña de Janecarlo, a quien ninguno de los dos quiere, porque hasta ellos lo consideran un pillo.

Y el tema no es menor, pues se trata de la segunda alcaldía más grande de la capital, y si la 4T no arrasa ahí, que se vaya despidiendo de la CDMX.

Porque no es un secreto que también en Iztapalapa, ésa sí la más grande, le está jugando las contras a Aleida Alavez desde el equipo de Brugada, donde no acaban de digerir que la oaxaqueña haya sido impuesta como candidata a sucederla.

La propuesta de Clarita era la diputada local Martha Ávila, pero Claudia Sheinbaum no la dejó pasar en venganza porque ese grupo la obligó a bajar a Omar Hamid García Harfuch de la candidatura al Gobierno de la CDMX.

El lunes pasado, durante el inicio de campaña de Miguel Torruco por Miguel Hidalgo —evento organizado por Víctor Hugo Romo—, Brugada ya había sufrido una grosería en el Deportivo Plan Sexenal, donde también la dejaron hablando casi sola.

Por cierto, en la lista de concejales para esa alcaldía aparece como suplente Claudia Santoyo, quien, si no es esposa de Romo, es su homónima.

Regresando a Clara, al interior de Morena dicen que el sectarismo de la exalcaldesa en su campaña por la capital lo único que hace es ahondar la grieta entre los grupos.

Y, por si fuera poco, ahora tiene que cargar también con Martí Batres, quien al parecer siente que es una figura que le pueda sumar simpatías, pues se mete en la elección con la finalidad de tener algo de protagonismo, ya que nadie lo pela.

Si Brugada la tenía en chino para ganar la simpatía de las clases medias, con la imagen de Martí a sus espaldas es seguro que no lo podrá lograr.

  • CENTAVITOS

¿Simple coincidencia? ¿Mensaje subliminal? ¿Traición del subconsciente?, quién sabe, pero el chiste es que, a la entrevista mañanera de ayer con Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, Clarita fue vestida como panista recalcitrante. Ataviada con blusa blanca y traje azul rey —incluyendo tenis del mismo color—, a la candidata morenista sólo le faltó que le bordaran la leyenda: “El cambio viene”. A lo mejor nadie de su equipo se dio cuenta de ese pequeño detalle o simplemente ella es fan de la Pitufina, pero dio de qué hablar. Es como si Santiago Taboada se vistiera de guinda para una entrevista.

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