Sin un programa serio de gobierno y con problemas cada vez más críticos en servicios públicos, la administración de Clara Brugada se derrumba estrepitosamente y las más recientes encuestas la ubican muy por debajo de la media nacional.
El más reciente ejercicio de El Financiero, que mide a los gobernantes cada dos meses, da a Brugada una aprobación de 61%, lejos de los índices de hasta 75% que llegó a tener; en menos de un año perdió 14 puntos.
A través de sus redes, César Arnulfo Cravioto, secretario de Gobierno, difundió el dato y presumió “la aceptación” del trabajo de su jefa; no dijo que es la cifra más baja para doña Clara desde que ese medio la empezó a medir.
Si bien El Financiero la pasa de panzazo, eso no ocurre con la organización México Elige, que también hace encuestas periódicas sobre los políticos del país, y recién ubicó a Clara en el lugar 29 de entre 32 gobernadores, con una aprobación de apenas 32.7 por ciento.
Y eso sí calienta, pues la puso por debajo de Rocío Nahle, Layda Sansores, Evelyn Salgado y hasta Margarita González Saravia, y sólo arriba de Marina del Pilar, David Monreal y Rubén Rocha; de eso, Arnulfo no dijo nada.
Para México Elige, la jefa de Gobierno no sólo es la peor de la Metrópoli, sino una de las cuatro peores del país. Si no entiende que necesita cambiar de equipo, además de lanzar un plan de gobierno más allá de récords Guinness patito y conciertos en el Zócalo, será su tumba.
Porque, dejando de lado los desastres de sus obras mundialistas, está la creciente inconformidad ciudadana por los problemas de movilidad que su gobierno ha generado. Si no son microbuseros, son taxistas o conductores de aplicaciones inconformes con su gobierno afectando a la población.
Por si no fueran suficientes sus desastrosas obras sobre calzada de Tlalpan, ayer hizo crisis el servicio del Metro, cuyos trabajadores paralizaron prácticamente todas la líneas por falta de recursos, afectando a millones de usuarios que todos los días utilizan ese transporte.
Además de la falta de presupuesto, está la necedad de hacerle la vida de cuadritos a Adrián Rubalcava, director del STC, quien llegó recomendado por Claudia Sheinbaum. Doña Clara se está dando un tiro en el pie, pues podrá correr a su director, pero el golpe será para ella.
Los problemas en la CDMX son cada vez mayores, pero Brugada se aferra a mantener en el gobierno a Cravioto, quien, además de enredarse en corruptelas inmobiliarias en Polanco, le tiene hecho un tiradero la ciudad.
Hace falta operación política, tanto, que alcaldes, legisladores y políticos —incluyendo de la 4T— se quejan de que doña Clara no escucha, que tiene un gobierno de oídos sordos. Todos coinciden en que el tapón es Arnulfo y no se explican cómo sobrevive, a pesar de su clara ineptitud.
CENTAVITOS
La millonaria remodelación en el Congreso de la CDMX deja ver que no hay miserias en Donceles, pero habría que preguntar por el permiso del INAH, pues es un edificio catalogado como patrimonio histórico de México y necesitaban de una licencia de Obra de Conservación-Restauración por parte de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos. Porque, si no la tienen, por muy diputados que sean, podrían acabar en prisión, según el artículo 47 de la Ley Federal sobre Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Seguramente todo estará en orden, pero sería sano que mostraran los documentos que les debieron sellar en las respectivas ventanillas.
