La Cruella de Vil de la ciudad
El Gobierno de la Ciudad de México anunció una iniciativa de ley para regular los refugios animales privados en la capital.

Adrián Rueda
Capital político
Por mucho que Clara Brugada quiera ocultar el descuido de los animales asegurados en el Refugio Franciscano la semana pasada, en las redes ya la bautizaron como Cruella de Vil, por las imágenes y declaraciones de presunto maltrato que se han filtrado.
Hace una semana, la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México aseguró un predio ubicado en el kilómetro 17.5 de la carretera a Toluca, en Cuajimalpa, que desde hace años servía como refugio privado para perros y gatos.
Las autoridades argumentaron que actuaron en atención a denuncias anónimas por supuesto maltrato animal, por lo que la propiedad fue intervenida y los peluditos fueron enviados a tres albergues caninos del gobierno.
No contaban con que, tras el aseguramiento, estallaría un escándalo debido a que el predio está en litigio judicial. Se empezó a decir que el gobierno de Clara intervino para favorecer a una de las partes, pues es un área de alto valor comercial.
Igual se sospecha de una acción impulsada por el Cártel Inmobiliario de Morena, integrado por vivienderos, funcionarios y desarrolladores inmobiliarios afines a la 4T.
Se supo, incluso, que 183 perros fueron llevados en camiones de basura a una construcción en obra negra de lo que será la Utopía de GAM, donde fueron acomodados en transportadoras y en condiciones muy precarias; hay fotos, testimonios y videos.
Hace unos días, el gobierno capitalino comenzó a difundir imágenes en las que supuestamente los animalitos contaban ya hasta con asoleaderos, veterinarios y cuidadores, supervisados personalmente por Brugada.
Bueno, hasta la propia Clara —eso sí, usando guantes de látex— se sacó fotos acariciando a algunos perritos, con la idea de crear la narrativa de que su administración es defensora de todos los seres vivientes.
Fiel a su política de gobierno reactivo, anunció una iniciativa de ley para regular los refugios animales privados en la capital. Y no sólo eso, que construirá una Utopía Canina para que los animales vivan como en el paraíso.
A todo ello, los serviles diputados de Morena organizaron ayer una visita guiada —y restringida— al refugio temporal de Los Galeana, a fin de que los reporteros constataran las “excelentes condiciones” en que están sus huéspedes.
Una semana tardaron en montar la escenografía para los medios, a fin de hacerles creer que todo ha ido de maravilla.
A otro perro con ese hueso, nadie les cree y por eso se refieren a Clara como la Cruella de Vil, el personaje que criaba dálmatas (algo así como diputados), y no precisamente para que vivieran en las mejores condiciones.
CENTAVITOS
En la oficina de Marcelo Ebrard dicen que su jefe les dejó claro que la relación con Javier López Casarín quedó en pausa desde el inicio de su gestión como alcalde de Álvaro Obregón, debido a que dejó fuera al equipo que le ayudó a ganar en 2024. Aunque en el entorno del alcalde aseguran que la separación fue temporal y de mutuo acuerdo, en la Secretaría de Economía insisten en que el ex canciller no toleró que Javier se entregara a los brazos de Adrián Rubalcava, director del Metro, que en las elecciones operó varias zonas de la capital para Claudia Sheinbaum. Y ahí quién sabe cómo esté la cosa, pues a López Casarín se le ha visto muy cercano a Clara Brugada, que tiene reticencias con Adrián y simpatías por Marcelo, de quien se dice reaparecerá a fin de año por esas tierras para hacer ajustes. El tema es que los morenos están oliendo la sangre y se empiezan a saborear el bocado.