De nada sirvió la reunión convocada por Clara Brugada en el Zócalo con los coordinadores de las bancadas del Congreso de la CDMX, en un intento de recomponer la relación que su secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto, le tiró por la borda.
A casi dos años de haber asumido la Jefatura de Gobierno, Brugada jamás había recibido a ningún diputado. Los trató como empleados hasta que Arnulfo perdió el control… si es que alguna vez lo tuvo.
El tiradero en la capital fue tal, que al llegar a los oídos de doña Clara, no le quedó otra que tomar las riendas.
Creyó que con recibirlos unos minutos en el Antiguo Ayuntamiento bastaría para que le rindieran pleitesía; se equivocó. Si creía que después de ello sus iniciativas pasarían como cuchillo en mantequilla, se equivocó.
Un ejemplo es su tan cacareada iniciativa para congelar las rentas en la CDMX, a fin de que los dueños de un inmueble no puedan incrementarlas más allá de lo que el gobierno les diga.
Desde el principio los panistas la habían bateado, pero ahora Jesús Sesma, presidente de la Mesa Directiva, dijo con todas sus letras que si la doña sabe contar, no cuente con el tucán.
Que una decisión como ésa afectaría el mercado inmobiliario de la ciudad e inhibiría la inversión en el sector de la construcción, que es un motor del empleo. Sin los votos verdes la iniciativa de Clara no pasará.
La jefa de Gobierno ya se veía con esa medalla en el pecho pero se quedará con las ganas. Mejor que cumpla con las 200 mil viviendas que prometió construir en su sexenio, porque ya van casi dos años y no se ve siquiera de dónde sacaría los terrenos.
Ante el fracaso de su política de vivienda, Brugada debería voltear a ver el programa de vivienda social, conocido como Plan Vive, que Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, puso en marcha exitosamente en sociedad con los empresarios.
En ese modelo de colaboración público-privada, el gobierno cede suelo a cambio de que los desarrolladores privados construyan y ofrezcan viviendas a muy bajo costo para jóvenes, lo que ha significado un alivio para quienes no habían tenido una propia .
Contrario a ello, en la Ciudad de México falta una reclasificación de suelos, eso sin contar que la corrupción alrededor de los permisos de construcción han disparado los precios y destruido la oferta.
Las medidas impulsadas por la Jefatura de Gobierno han sido insuficientes y sólo desincentivan la inversión en obra pública. Y con su propuesta de congelar las rentas, está formando un cóctel bastante amargo para los capitalinos.
Así que en lugar de crucificar a Díaz Ayuso por escribir Mejico con “J” y sin acento, o por querer reconocer la figura de Hernán Cortés, tendría que aprovechar sus experiencias de gobierno en rubros como la vivienda.
Y hacer oídos sordos ante los trasnochados que piden respeto a la soberanía, pero que recibieron a un pederasta como Evo Morales. Si en lugar de Hernán Cortés, hubiera sugerido reconocer al morenista Hernán Bermúdez Requena, seguro hasta las llaves de la ciudad le hubieran dado.
CENTAVITOS
Después de haber destrozado la relación con los aliados de la 4T, Arnulfo sale con la puntada de que al PT, PVEM y Morena no les conviene ir separados en las elecciones. Además de no ser nadie para hacer invitaciones, habría que ver si ellos quieren ser rémoras de un partido embarrado hasta la médula con el narcotráfico y que está a nada de ser declarado por EU como organización terrorista. Mejor de lejitos.
