Clama Morena pacificar la CDMX

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

¿En serio ven tan mal la capital los propios morenistas, que claman a la ciudadanía por ayuda para pacificarla?

O no midió el alcance de sus palabras o el subconsciente la traicionó, porque la coordinadora guinda en Donceles, Xóchitl Bravo, lanzó un grito de auxilio a la población para que la ciudad alcance la paz.

“Yo le quiero pedir a todos los habitantes, a los movimientos sociales y a las organizaciones sociales que pacifiquemos la ciudad”, dijo ayer en una conferencia conjunta con su dirigencia local.

Tanto era la urgencia por defender a su jefa política, Clara Brugada, que en lugar de ayudarla, la diputada la pasó a perjudicar más de lo que la anfibia gobernante ya estaba, pues su aprobación va en picada.

La bancada guinda se lanzó contra la oposición por exigir cuentas claras del multimillonario gasto en obras mundialistas en la capital del país. Seguramente una noche antes a alguien se le ocurrió volar en escuadrón y hasta incluir a su dirigente local, el florero Héctor Díaz- Polanco.

Los morenos se indignan porque los ciudadanos piden que les expliquen cómo es que unas cuantas empresas amigas del anfibio gobierno se hicieron millonarias con contratos para obras inservibles; a la rendición de cuentas ahora le llaman ataques.

Por eso desparecieron a los órganos de Transparencia; primero al Inai, a nivel nacional, y la semana pasada al INFO-CDMX.

Su enojo es que, por un lado el PAN, y por otro el Movimiento Ciudadano, levantaron demandas en la Fiscalía de Justicia local y en la Contraloría capitalina, respectivamente, para que se investigue la presunta corrupción en la asignación y ejecución de contratos.

Lo primero que se les ocurrió a los guindas fue unirse en defensa de la inquilina del Antiguo Ayuntamiento, y hasta incluir a Díaz-Polanco, aborrecido por ellos mismos. Exigieron terminar las críticas hacia la reina de los Ajolotes, que naufraga en los charcos de las calles sin desazolvar.

“Queremos pedir que pacifiquemos la ciudad, entre todas y entre todos”, fue el discurso que se aventó la diputada Bravo, como si la ciudad estuviera en guerra.

O Xóchitl cometió un gazapo, o de plano le vinieron a la mente las imágenes de todos los días en una ciudad de vergüenza; caótica y sin servicios de calidad, con el agravante de que hoy está tomada por grupos que ellos mismos fomentaron cuando eran oposición.

Si claman paz es porque ven guerra y ahora sí quieren que los ciudadanos les ayuden, cuando nunca los tomaron en cuenta para imponer sus inservibles y costosas obras.

Seguramente en Ajolotitlán han de estar diciendo: “No me ayudes, comadre”.

CENTAVITOS

El que parece chile de todos los moles es el vocero de la diputación morenista Paulo García, que nomás ve un micrófono y lo agarra. Si bien Paulito la riega seguido, ayer se voló la barda al asegurar que es fake que la ciudad cubierta de morado se esté repintando, como si los ciudadanos que lo ven con sus propios ojos lo inventaran para perjudicar a la 4T. Según el, quienes sólo ven “pintura” no entienden que la gente de Xochimilco hace menos tiempo a su trabajo, y en vez de ir apretados en el tren ahora van más cómodos. ¿Hablará del mismo tren que cada semana se descompone y que siempre va atascado? Que con la ciclovía de Tlalpan se están salvando vidas de los ciclistas; sólo que sea porque nadie la ocupa, siempre está vacía. La verdad ya deberían esconderle el micrófono al chaval, que quizá no conozca la ciudad porque llegó como pluri a Donceles.