Arnulfo, el ajedrecista de Clara

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Sonoras carcajadas causaron en el Antiguo Ayuntamiento las palabras de Arnulfo Cravioto en el podcast de una comediante chaira, y no por sus chistoretes —que son lo que le siguen de malitos—, sino por asumirse como maestro del ajedrez, que aplica la estrategia de ese juego en la política.

O sea, el mejor chiste que contó el secretario de Gobierno de Clara Brugada —sin querer—, es que se ve como un estratega político, y que basa sus jugadas en los grandes campeones del ajedrez; eso sí que fue gracioso.

Si dice aplicar sus conocimientos ajedrecistas en la política, se explica por qué la ciudad padece  un desgobierno de ese tamaño. No entiende que debe cuidar a la reina… de los Ajolotes, no a los peones del tablero, que son sacrificables.

Ahora resulta que Arnulfo se siente estratega; seguro quienes tomaron clase con él no ganan ni en las damas chinas o en el juego del coyote y las gallinas.

Pero concediendo que el oriundo de Puebla es deveras el Kasparov mexicano —maestro ruso multicampeón mundial de ajedrez—, y que puede despacharse al político que se le ponga enfrente.

Eso es precisamente lo que más risa causa en la 4T, pues él no decide qué se hace o no en el gobierno. Cravioto sólo recibe instrucciones, y lo peor es que no sólo de su jefa.

Está a las órdenes de Brugada —se supone—, aunque todo mundo sabe que a quien le reporta es a Martí Batres, director del ISSSTE, su verdadero jefe y mentor.

Si el secretario de Gobierno sólo toma recados de lo que tiene que hacer —y lo hace mal—, cómo es que podría implementar una estrategia política basada en el ajedrez… claro, a menos que se asuma como el peón en el tablero.

Porque un estratega no hubiera dejado que se le saliera de control un aliado como el Partido Verde Ecologista, por ejemplo. O tendría claro el relevo de Morena en la Ciudad de México, que lleva mes y medio acéfalo.

No permitiría que las marchas y bloqueos fueran el pan de cada día en la capital, ni que los comerciantes de vía pública le tomaran la ciudad en demanda de espacios para venta callejera, toda vez que dan moches al gobierno.

Arnulfo tendría limpios los espacios donde su jefa quiere hacer sus utopías o sus cablebuses, pero ni en las alcaldías de Morena pone orden. Quizá no le ayuda mucho Tomás Pliego en Atención Ciudadana, pero entonces tendría que operarlo él.

Y si su chamba es blindar a Brugada, para qué le abre frentes como los continuos ataques a su propio gabinete. Qué necesidad de meterle el pie a Adrián Rubalcava, director del Metro, sólo porque llegó recomendado de Palacio Nacional.

El ajedrecista poblano le está pegando a su reina. 

CENTAVITOS

Y hablando de ineficiencias, la falta de operación política para despejar el terreno donde pasará la Línea 5 del Cablebús, ha hecho que Clara culpe a la oposición de  amparar a los vecinos inconformes. Si hay inconformidad es porque precisamente su ajedrecista no hace la chamba, pues lo único que piden los vecinos es información técnica y jurídica del proyecto. La 4T alega complot opositor, sólo porque la diputada panista Liz Salgado apoya a los colonos de Álvaro Obregón que piden información de los estudios de mecánica de suelos; de los riesgos asociados a la construcción de la estación Santa Lucía, las estrategias de mitigación y los mecanismos de participación vecinal. ¿Qué no los legisladores están para apoyar al pueblo, como hace la panista? Sería más fácil que el gobierno transparente la información en lugar de gritar complot.