Alessandra se les escapa

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Con los ataques que Morena endereza cada día en contra Alessandra Rojo de la Vega, los guindas le están diseñando a la alcaldesa de Cuauhtémoc un traje de víctima a la medida que la coloca en una inmejorable posición para su futuro político.

Al principio la calificaban como una alcaldesa simplona por gobernar —según ellos— desde Tik Tok, donde, por cierto, tiene miles de seguidores que la ven más como ciudadana que como política, y eso les gusta.

Que por retirar de un parque de la alcaldía las estatuas de Fidel Castro y de El Che Guevara y proponer en su lugar una de Carlos Manzo, el alcalde de Uruapan asesinado en noviembre, estaba cometiendo una afrenta contra la izquierda y sus mártires.

Con lo que está pasando hoy en Cuba, Venezuela y demás países socialistas, ya nadie se atreve a preguntar por los guerrilleros que Morena idolatraba. Mientras Alessandra no destruya esas estatuas, no la pueden acusar legalmente de nada.

Las recientes acciones que han emprendido contra ella vienen del Congreso de la CDMX, pues la acusan de otorgar contratos ilegales a empresas de sus cuates, y piden que la contralora Nashieli Ramírez la investigue y la sancione.

Quienes conocen a Alessandra dicen que si alguien es escrupulosa en el manejo de los dineros públicos es ella. Y a lo mejor ni siquiera por honradez, sino porque sabe que la vigilan con lupa y no les daría oportunidad de que la agarraran en una jugada.

Si en realidad se quieren ir contra ella por la vía legal, los morenos tendrán que armar un caso judicial sólido porque, de lo contrario, sólo la fortalecerán. Que recuerden lo que pasó con el desafuero contra Andrés Manuel López Obrador.

Si no le prueban nada, la harán más fuerte; si la llegan a sancionar por algo que se perciba como un caso armado, pues peor la cosa, porque la estarían poniendo en la antesala de cosas mayores para ella.

Lo mejor que le puede pasar a Morena es que Alessandra se reelija, porque sería una forma de mantenerla dentro del territorio de Cuauhtémoc, bajo control presupuestal y comparecencias al Congreso.

Porque si la tumban a la mala y se va, quedaría libre para recorrer toda la ciudad —y si quisiera parte del país— en calidad de víctima, lo que le ampliaría su horizonte político.

Si bien llegó a la alcaldía por una colisión opositora, Rojo de la Vega ha dicho en más de una ocasión que no se siente identificada con los partidos; si se libera de ellos sería una opción ciudadana.

Eso no implicaría que dejara de ser atractiva para los mismos partidos y algunas organizaciones civiles, a fin de buscar en 2030 la Jefatura de Gobierno, por ejemplo.

Si Morena no concreta un golpe suficientemente sólido contra ella, la pondrían en la antesala de la Jefatura de Gobierno y sería muy difícil detenerla. Si la dejan repetir en Cuauhtémoc tendría una base sólida para lo que venga, pero permanecería acotada.

Lo cierto es que Alessandra poco a poco va caminando hacia en un escenario ideal, donde no dependa absolutamente de los partidos, pero que sí la respalden junto con la ciudadanía.

A menos que la derrotaran con contundencia y limpiamente —lo cual no ocurrirá con Morena, por supuesto, pues son especialistas en hacer marranadas—, Alessandra ya se les escapó y no la van a parar.

 

CENTAVITOS

Por cierto, habrá que ver si hoy se confirma la solicitud de licencia que el morenista Gerardo González prometió entregar a la Mesa Directiva de Donceles para que retome esa curul su suplente, Víctor Hugo Lobo Rodríguez.