Descarta El Peje a Martí Batres

Martí había intentado hacer con AMLO 
lo mismo que quiso hacerle a René Bejarano.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Cuando Martí Batres intentó apoderarse de Morena, aprovechando que Andrés Manuel López Obrador estaba tendido en el hospital víctima de un infarto al miocardio, firmó su sentencia con el tabasqueño.

Era diciembre de 2013 y la nota que corrió como pólvora fue el internamiento médico de El Peje en condiciones graves. Eran tiempos en que el Senado de la República estaba por aprobar la Reforma Energética del Presidente Enrique Peña Nieto.

A pesar del infarto de López Obrador, la indicación era que Morena cercara el Senado en protesta por la aprobación de la ley. A fin de reforzar la acción, el tabasqueño envió a su hijo Andrés Manuel López Beltrán en su representación.

Como el liderazgo no se hereda, la convocatoria de Andy fue muy pobre y en eso tuvo mucho que ver Batres, quien se notó más que puesto para asumir el control de Morena; para ello era necesario deshacerse del cachorro que le estorbaba.

Finalmente, Andrés Manuel se recuperó y retomó el control de su partido, sustituyendo personalmente a Martí en la dirigencia nacional y enviándolo a presidir a los morenos del entonces DF.

Tras esa intentona de golpe de Estado, el de Macuspana tomó nota y desde entonces lo borró.

Martí había intentado hacer con El Peje lo mismo que quiso hacerle a René Bejarano —su entonces patrón— cuando fue a dar a la cárcel. Quiso arrebatarle el control de la IDN, pero falló también.

Ahora que están cerca las definiciones, la lucha por la candidatura morena para la CDMX se centra solamente entre Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal.

La preocupación de López Obrador es que, si no gana la Presidencia de la República en 2018 y apoya al zacatecano, éste busque borrarlo del mapa.

Y como el tabasqueño quiere heredar a sus hijos el partido, la única que le podría garantizar protección sería Sheinbaum.

En apariencia, la decisión no tendría que ser tan complicada para El Peje en la CDMX, pero le inquieta el hecho de que Monreal esté tejiendo por su cuenta varias redes para suceder a Mancera.

Dos cosas le preocupan con el zacatecano: si lo apoya para la capital y gana, el aún delegado en Cuauhtémoc se convertirá en el nuevo líder de la izquierda; si no lo apoya, Ricardo puede ser incluso candidato del PRD y vencer a Morena.

Por eso busca invitarlo como coordinador de su campaña presidencial y prometerle la Secretaría de Gobernación en caso de ganar en 2018, para controlarlo desde ahí. Si pierde, ninguno de los dos tendría nada y el de Zacatecas quedaría anulado como enemigo.

Es importante ver si Monreal muerde el anzuelo para que pase libre Sheinbaum; lo de Morena está entre dos, porque Batres está muerto.

CENTAVITOS... La llegada de Lola Padierna a la coordinación de los senadores perredistas en lugar de Miguel Barbosa es —por supuesto— parte de una negociación interna entre las tribus amarillas. El mensaje es claro para quienes se van del sol azteca, pero siguen cobrando con el membrete: si no están a gusto, la puerta es muy grande, pero que dejen el dinero. Como a estas alturas no hay mucho qué hacer en el Senado, para los amarillos no es indispensable conservar al equipo completo de senadores, que habían apoyado a Barbosa a cambio de jugosas propinas. Y seguro el poblano podrá regresar tras impugnar ante el TEPJF su destitución, pero lo hará convertido en una peste de la que nadie se querrá contaminar. Porque, si al interior ya es repudiado y al exterior no es respaldado por AMLO, seguir a su lado es sólo para quemarse.

Temas: