En la Ciudad de México todos pierden

¿De qué sirve que diputados y delegados sean exhibidos en plena corrupción, si nada pasa?

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Ni los miles de kilos de frijol con gorgojo, aparatos electrodomésticos, tinacos o propinas que llegaron hasta los 500 pesos por voto, lograron que los capitalinos salieran a las urnas para elegir a quienes elaborarán la Constitución Política de la Ciudad de México.

Cualquier partido que se atreva a declararse ganador de las elecciones de ayer en la capital de la República debería morir de vergüenza, pues fuera de sus acarreados a nadie lograron interesar en el proceso electoral.

Quien se atreva a cantar victoria con la obtención de unos cuantos votos, comprados, por cierto, a precio de oro, estará mostrando lo mediocre que es; cuestión de echarle ojo al número de electores del padrón de la ciudad contra el número de sufragios registrados.

Las causas del desinterés electoral son muchas, como el que nadie entiende para qué demonios necesita una Constitución la Ciudad de México, que durante años se ha manejado como capital de la República sin mayores problemas, hasta el hartazgo en contra de los políticos.

En lugar de pelearse por quién de los partidos es el menos peor, sus dirigentes se deberían preocupar porque los capitalinos ya no creen ni en los políticos ni en sus gobernantes, que sólo se dedican a saquear las finanzas públicas, en la mayor impunidad.

¿Para qué sirve que diputados, delegados y secretarios sean exhibidos en actos de corrupción, si de antemano los ciudadanos saben que nada pasará; que entre ellos se taparán y todos contentos?

¿De qué sirvió elegir a un gobierno que prometió decidir juntos si, además de decidir por sí mismo, se ha dedicado a apuñalar a los habitantes de la capital con medidas restrictivas que además sangran a los de por sí castigados bolsillos ciudadanos?

¿Después de evidenciar tanta corrupción e impunidad de partidos y gobierno pretenden que la ciudadanía salga a votar por perfiles tan mediocres para aprobar un texto constitucional que ya vendrá preaprobado desde las alturas?

Qué pena que lo más atractivo de la jornada electoral haya sido la pelea de estiércol entre PRD y Morena, porque lamentablemente a los demás partidos ni siquiera les alcanza para eso; lo que hagan o dejen de hacer es algo que a casi nadie interesa.

Pero lo peor es que perredistas y morenos, que se disputan la representación de las izquierdas en la capital, centraron su duelo en acusaciones mutuas de corrupción, de ver cuál de los dos es el peor ladrón y mentiroso.

Al final los dos son lo mismo, tienen el mismo origen, las mismas mañas, las mismas ambiciones de poder y lo único que buscan es saquear el dinero del pueblo, utilizando para ello la bandera de los oprimidos, de los pobres.

El abstencionismo de ayer en la ciudad a nadie sorprende; lo que sorprende es que con esa ínfima cantidad de votantes los partidos se llamen dominantes, cuando la realidad es que fueron despreciados por la ciudadanía.

CENTAVITOS... Por cierto, en el interior del PRD hay una seria discusión sobre qué tanto les están afectando electoralmente las acciones del jefe de Gobierno, quien, efectivamente, no las ha traído todas consigo. Pero si los amarillos no voltean a ver hacia dentro de sus tribus para encontrar el problema, desde este momento están perdidos para lo que viene.

Total, como quiera Miguel Ángel Mancera sólo está de paso, pero ellos se quedarán con el problema en las manos.

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