Los excesos de la prensa
Aristegui debe ser más responsable ante el peso de sus palabras.

Adrián Rueda
Capital político
En el viejo periodismo existía una máxima que era como la Biblia: “Perro no come perro”.
La regla no escrita era que un periodista no podía criticar a otro, sin importar lo que fuera, a riesgo de pasar como traidor.
Pero la sociedad ha evolucionado y los medios no deben ser la excepción, por lo que tendría que resumirse en una simple regla: “El que se ríe, se lleva”.
Esto para que ningún comunicador quede exento de la crítica hacia su trabajo, pues, por pura congruencia, quien critica debe aceptar la crítica sin considerarlo un ataque o una traición, partiendo de que nadie es dueño de la verdad absoluta.
En los últimos días ha estado al aire el nombre Carmen Aristegui como una conductora que, según su propia empresa, se brincó las trancas al embarcarla en una presunta alianza cibernética llamada Mexicoleaks, sin pedirles permiso.
Aunque es un asunto doméstico, desde luego da para la reflexión general, pues en las redes ya quieren hacerlo aparecer como una operación de Estado en contra de la comunicadora.
Si los dueños de los medios son los que arriesgan sus capitales y los que pagan los sueldos, lo justo es que tengan el derecho de cuidar no sólo sus intereses, sino los de todo su personal.
Quizá no exista el trabajo ideal, pero no es a fuerza trabajar en una empresa con la que no se esté de acuerdo; si se aceptan las reglas hay que respetarlas... o decir adiós.
El caso de Aristegui, quien indudablemente es una líder de opinión y gran entrevistadora, es peculiar, pues no es la primera vez que hace públicas sus diferencias con quien le paga.
En su trabajo anterior, la comunicadora salió de la W Radio porque se negó a acatar las directrices de la empresa y someterse a los estándares del resto de sus compañeros.
De su salida de esa radiodifusora escribió en su momento el periodista Daniel Moreno, quien en ese tiempo era su jefe y a quien desafió.
En aquel entonces, Daniel dejó en claro que Carmen no llegaba a tiempo a sus programas, había hecho su coto particular de poder a costa de la estación y se negaba a recibir ya no órdenes, sino ni siquiera sugerencias.
Al final, Aristegui se fue a MVS, donde vuelve a repetir la historia.
Ya en esa estación había sido despedida por calificar de “borracho” al entonces presidente Felipe Calderón, pero apeló a algunos personajes para que frenaran su salida y tuvo que ser reinstalada.
El problema no fue haber calificado de borracho al Presidente, sino carecer de pruebas y no sujetarse al rigor periodístico, pues no se trataba sólo de Calderón, sino del Presidente de la República, de quien en las redes sociales habían insinuado un problema de alcoholismo.
Luego de su despedida, Aristegui llamó a conferencia de prensa e hizo lo que tanto detesta de los demás: leyó un breve comunicado y se fue sin aceptar preguntas.
No se puede actuar con tal impunidad amparándose en la libertad de prensa, sobre todo después de haber puesto en duda la integridad de quien gobernaba el país.
Pero se trataba de Carmen Aristegui, ¿por qué tenía que dar las cuentas que ella siempre pide?
Años después acusó ahora a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre de tejer una red de prostitución al interior del PRI, basada en un supuesto reportaje de una de sus reporteras, de la cual, por cierto, nadie sabe si existe.
A pesar de que luego de un año ninguna autoridad judicial ha encontrado prueba alguna de esa acusación, la periodista siguió atacando al político priista, quien estuvo al borde del suicidio por el linchamiento mediático que lo llevó al descrédito social.
No se puede destruir la reputación de nadie, actuando como ministerio público y juez, sin pensar en las consecuencias, porque a quien acusó lo esperaba la cárcel.
Aristegui tiene una larga y exitosa carrera y es reconocida por mucha gente como una de las mejores comunicadoras. Su trabajo sobre La Casa Blanca de Peña Nieto fue excelente; por lo mismo, tendría que ser más responsable ante el peso de sus palabras.
CENTAVITOS... ¿Cómo andarán las cosas en el DF que el PRD tiene que ir de la mano del Partido Nueva Alianza en las próximas elecciones? Que cada quien saque conclusiones.