La trampa a El Naranja
Nadie cree que Héctor Hugo Hernández tenga relación con Abarca.

Adrián Rueda
Capital político
Eran la 01:56 horas del lunes cuando la alerta del WhatsApp empezó a repiquetear insistentemente con preguntas como “¿por qué me haces eso si sabes que soy un hombre íntegro?, ¿te lo pidió alguien?, no dañes mi imagen…”.
Era el diputado Héctor Hugo El Naranja Hernández, que de madrugada había leído la columna de ayer sobre el relato de cómo desde la delegación Tlalpan le tendieron una trampa para tratar de involucrarlo con José Luis Abarca, exedil de Iguala.
Seguramente porque era muy tarde y alguien lo despertó para pasarle el texto de la columna, que a esa hora ya estaba en el portal de Excélsior, El Naranja insistía en que todo era un complot y que en su momento un diario quiso involucrarlo y se desdijo al día siguiente.
Y justamente la columna de ayer decía eso, que la nota fue desmentida inmediatamente y que resultó falsa, pero que el daño que le habían hecho al diputado fue tal, que el PRD tomó eso como pretexto para bajarlo de la candidatura de Tlalpan, sin siquiera ser escuchado.
El diputado no entendía razones; no leía, sólo chateaba.
Nadie cree que Héctor Hugo Hernández tenga relación con Abarca, al menos no conocida, y se sabe que la casa en la que se supone creció el exedil y que fue asaltada en dos ocasiones, fue rentada temporalmente por una colaboradora de su equipo.
A las 02:40 de la mañana, y ante la insistencia —necedad ya— de El Naranja de que se trataba de una campaña contra él, aceptó dejar el tema, dormir un rato, y por la mañana volver a contactar.
Cinco horas más tarde, ya que la leyó con calma, su tono fue otro.
“Tienes razón, sí dice que la nota fue desmentida de inmediato. Es que ayer me la pasaron en foto y no la pude leer bien... de todos modos es una injusticia que ni siquiera la dirigencia del PRD me recibió para explicarles”.
Y en eso Héctor Hugo sí tiene razón, con el pretexto de que al PRD le da roña todo lo que huela a Iguala, la cúpula amarilla cometió una injusticia porque basó su veto en una nota periodística armada exprofeso unos días antes del Consejo que decidía las candidaturas, y desmentida de inmediato por los medios que la publicaron.
Por una nota sin sustento bajaron a un aspirante que lleva más de 25 años de trabajo en la demarcación, pero no objetaron candidaturas como la de Mauricio El Tomate Toledo, por ejemplo, que como delegado en Coyoacán enfrentó diversas acusaciones de corrupción que, incluso, derivaron en cárcel para su secretario particular.
O no dieron por buenas las acusaciones de René Bejarano en contra de Alejandro El Potrillo Fernández y Roberto El Gordo López, delegado en Cuauhtémoc y diputado federal, respectivamente, que son dueños de giros negros en la demarcación; ambos son candidatos del PRD a la ALDF.
No había llegado la hora del almuerzo y ahora en el chat estaba Maricela Contreras, la delegada en Tlalpan, para señalar que su grupo inscribió a hombres y mujeres jóvenes para los procesos internos del PRD, y que no tenían necesidad de hacer filtraciones.
Y será el sereno, pero en Tlalpan dicen que con ayuda de un exdiputado del PRI, la delegada armó la filtración; ella dice que no, los de El Naranja que sí. Lo único cierto es que casualmente un día antes del consejo electivo Maricela desayunó en Paseos Acoxpa con el exlegislador tricolor que señalan como su cómplice.
Allá ellos y su mala cabeza.
CENTAVITOS... El que no quiere dejar nada suelto en su delegación, para que no le vaya a pasar lo de 2009 con Lalito Santillán, al que le heredó la silla y por poco lo deja a pie en Álvaro Obregón es el delegado Leonel Luna, quien como parte de la operación cicatriz luego de la elección interna puso a Amilcar Ganado, quien fue uno de los precandidatos a sucederlo, como director general de Gobierno, y a Jesús Lucatero en la secretaría particular. Por lo pronto son encargados, pero claro que le tiran a quedarse en definitiva a partir de octubre con María Antonieta Espinosa, que todo indica será la nueva delegada. Parece que todo quedará en familia.