¿La Línea 12 es culpa de Peña?
Ahora resulta que Marcelo Ebrard tiene miedo de que lo desprestigien.

Adrián Rueda
Capital político
Igual que hizo con el tema de Ayotzinapa, donde a pesar de que todas las evidencias señalan a perredistas como responsables de la desaparición de 43 normalistas, el sol azteca culpó de ello al gobierno federal y ahora quiere hacerlo también con la Línea 12 del Metro.
Cínicos se ven al decir que desde Los Pinos y desde el CEN del PRI hay una campaña para culpar a Marcelo Ebrard y desprestigiarlo por el cochinero de la millonaria obra, que ya casi completa un año semiparalizada por insegura.
Los perredistas olvidan que los primeros en denunciar las fechorías de Ebrard fueron los propios perredistas y el gobierno de Miguel Ángel Mancera, no Los Pinos, como ellos aseguran.
¿O a poco quieren que Aurelio Nuño, jefe de la Oficina Presidencial, a quien culpan de esa “campaña”, asuma los costos que están pagando más de medio millón de personas por día, que es la afectación de la Línea 12?
Hasta donde se sabe, ni Nuño ni Enrique Peña Nieto o César Camacho decidieron nada sobre la multimillonaria inversión. Tampoco opinaron sobre el trazo y menos sobre la carísima renta de trenes a la española CAF, que no han servido.
Todas las decisiones las tomó el equipo armado por Ebrard a su antojo y justo eso es lo que el Gobierno del DF le critica: que no oyó a los expertos, como su entonces director del Metro, Francisco Bojórquez, quien varias veces los alertó de que las cosas no iban bien.
Si de veras hay campaña en su contra, como dice Marcelo, pues entonces ésta vino del gobierno capitalino y no del gobierno federal.
El exjefe de Gobierno asegura que desde Los Pinos se busca formar una cortina de humo para distraer al público de los temas realmente importantes, como la Casa Blanca y la de Ixtapan de la Sal, por ejemplo.
Pero más bien el que quiere formar una cortina de humo es el propio Ebrard, pues el presupuesto que tendrán que aclarar es de 45 mil millones de pesos, casi el que se necesitaba para construir el tren rápido a Querétaro, que fue cancelado por falta de recursos.
Ahora resulta que Marcelo tiene miedo de que lo desprestigien. No se ha dado cuenta de que, desde hace mucho, cayó en el desprestigio y, si no lo cree, que cheque las encuestas —que tanto le gustan—, donde la gente lo culpa del fiasco mucho antes de que una comisión legislativa lo investigara.
Y en el colmo del cinismo, Ebrard acude a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para pedir protección.
¿Qué no se acuerda que si a alguien no le importó jamás el respeto a los derechos humanos fue precisamente a él como gobernante del DF?
Porque no sólo desairó los informes y recomendaciones del entonces ombudsman capitalino, Luis González Placencia, sino que incluso operó con sus diputados Vidal Llerenas y Adrián Michel para evitar su reelección, tan sólo porque no se alineó con el GDF en su tiempo.
¿Ahora sí Marcelo cree en los derechos humanos? Qué cínico.
CENTAVITOS... Dicen las malas lenguas que, antes de que María Rojo aceptara ser la candidata de IDN para disputar la delegación Cuauhtémoc, recibió una invitación de Claudia Sheimbaum para que se uniera a su campaña para delegada en Tlalpan, pero haciendo equipo como aspirante a diputada federal por Morena en el Distrito 5. Que la actriz le dijo: no, gracias, e incluso el mismísimo Peje en persona —bueno, a través del teléfono— trató de convencerla; pesaron más los buenos oficios de sus líderes de tribu para mantenerse como aspirante en Cuauhtémoc... Pero si a la IDN se le acomodó la elección de su gallo —en este caso, gallina— para la Cuauhtémoc, en Azcapotzalco parece que las cosas no le pintan igual. Volvió a perder, incluso esta vez en forma más holgada, la elección interna del partido en esa demarcación. El diputado Fernando Cuéllar se llevó la victoria de nuevo, lo cual muestra un hartazgo de la gente en la zona; claro que IDN pataleó y el asunto está en el Tribunal Electoral, donde duerme el sueño de los justos.