Amenaza Mancera a la CNTE

El bloqueo debería estar contemplado como sanción en la Ley de Cultura Cívica.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

El mensaje de Miguel Ángel Mancera duro y a la cabeza: su gobierno no permitirá un bloqueo más en la capital del país, y quien desafíe esta disposición enfrentará la fuerza del Estado, o sea, a la policía.

A nadie le quedó duda que la advertencia iba dirigida a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, principalmente, que lleva ya casi medio año desquiciando el Distrito Federal.

“No podemos acompañar bloqueos ni las manifestaciones violentas en la ciudad… tengo un deber con la ciudadanía de garantizar el libre tránsito”, dijo Mancera en conferencia.

El mensaje del jefe de Gobierno no podía llegar en mejor momento, pues dos escenarios confluyen con su declaración: el primero es el inicio de los foros de la ALDF para analizar la regulación de marchas, y el segundo, la convocatoria de Andrés Manuel López Obrador para protestar el domingo contra la reforma energética.

El martes pasado los integrantes de la CNTE intentaron bloquear Reforma y fueron relegados por granaderos; una mujer policía fue navajeada por una maestra veracruzana, que deberá pagar con cárcel la agresión, a pesar de que las recientes modificaciones al Código Penal del DF que protegen a los uniformados aún no entran en vigor y de que la ombudsman Perla Gómez diga que con ello se criminalizan las manifestaciones.

Pero los maestros disidentes no son los únicos que se sienten dueños de la ciudad y, por lo pronto, el domingo López Obrador piensa protestar en El Zócalo —a ver si se lo prestan de nuevo— contra la reforma energética.

Eso sin contar que se cumple un año de la llegada de Enrique Peña Nieto a Los Pinos, y que los grupos de anarquistas quieren festejar destruyendo de nuevo el centro de la ciudad; Mancera advirtió que no permitirá violencia ni bombas molotov, por ejemplo.

Buena prueba para el jefe de Gobierno, indudablemente, que con su declaración de guerra a los bloqueos y a los violentos abre una gran expectativa entre la población, sobre todo entre quienes le han criticado por no aplicar la fuerza.

En este contexto cobran mayor importancia los foros —bastante chafas, por cierto— que los diputados del PRD están promoviendo mañosamente para evadir la reglamentación de las marchas que tanto exige la ciudadanía.

Amparados en que la libertad de tránsito no puede estar por encima de la libertad de manifestación, los diputados perredistas intentan legitimar su rechazo a la regulación de las marchas, pues los amañados foros a esa conclusión llegarán.

Y si los foros están destinados al fracaso es por la sencilla razón de que la discusión está fuera de foco: no debería de ser sobre cuál de los dos derechos constitucionales —si el de tránsito o de manifestación— es más importante que el otro.

La obligación de todo gobierno es promover la convivencia de todos los derechos al mismo nivel, por lo que las manifestaciones deberían de estar garantizadas, con la salvedad de que quien bloquee pueda ser arrestado —no encarcelado— y remitido a un juez cívico si no ha cometido otro delito.

Quizás el bloqueo debería estar contemplado como sanción en la Ley de Cultura Cívica o de Tránsito y que el asunto no pase al Ministerio Público, a menos que durante las marchas se cometan delitos de tipo penal.

¿Es mucho pedir a los diputados?

CENTAVITOS… Y hablando de afectación al libre tránsito, ¿qué no es exactamente lo mismo que Marcelo Ebrard prohibió al impulsar las vías de pago dentro de la Ciudad de México, lo que impide a los capitalinos circular libremente en la capital? Eso es lo que el PRD debería analizar, si habla de garantizar derechos constitucionales; lo malo es que no sabe ser oposición en su propio gobierno: los perredistas no pueden protestar —por muy de izquierda que se digan— contra las decisiones gubernamentales de derecha como las que en su momento tomó Marcelo en la ciudad. Si las autoridades fueran de oposición…

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