Los vándalos parten al PRD

Los perredistas rebeldes en la ALDF, al final, se quedaron solitos.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

La simple propuesta de castigar con cárcel a quienes ataquen a policías o roben a la ciudadanía durante las marchas partió en dos al PRD en la Asamblea Legislativa del DF, pero sobre todo a la tribu de IDN, que comanda la senadora Dolores Padierna.

Luego de que su hermano Toño, presidente de la Comisión de Procuración y Administración de Justicia, tuviera que dar paso a la iniciativa de su colega Arturo Santana para reformar el artículo 362 del Código Penal del DF, que dejaba sin castigo a los vándalos en la capital, los diputados de la corriente se desgajaron.

Argumentando que en ningún momento se procesó con ellos el dictamen, ocho de los 11 que IDN afirma tener se brincaron las trancas y votaron en contra de lo que se considera una contrarreforma al Código Penal, que apenas en diciembre el PRD había modificado para que pudieran salir de la cárcel quienes destruyeron el Centro el día que Enrique Peña Nieto tomó posesión como Presidente de la República.

Lo extraño es que dos militantes de hueso colorado de la corriente de LolaPadierna y Eduardo Santillán—, votaron a favor del dictamen, mientras que Dinorah Pizano, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ALDF, se abstuvo; los otros ocho dijeron que no.

Los rebeldes, que incluso buscaron al PAN, al PRI y hasta al Panal para que jalaran con ellos, al final se quedaron solitos, marcando con ello su ruptura con el resto de la fracción.

Al final, la ALDF aprobó que los delitos cometidos por los manifestantes sean considerados como graves, con una pena mínima de siete años, lo cual obliga que los inculpados enfrenten su proceso en prisión y no tengan derecho a fianza.

Y es que si durante las marchas lesionan a un policía —hasta el momento los han incendiado, apedreado y escupido—, las penas que los jueces dicten contra los agresores aumentarán a una mitad más, lo cual hará pensar las cosas a más de un vándalo.

Quienes se quisieron rasgar las vestiduras fueron los diputados Ariadna Montiel, quien a gritos quería que sus compañeros vetaran la ley, y Alejandro Ojeda, el esposo de Aleida Alavez, que por primera vez no tartamudeó en la tribuna y habló de corridito. Desde la tribuna expuso sus motivos para rechazar esta iniciativa “que criminaliza las marchas”; como de costumbre, nadie le hizo caso, pues todo mundo estaba en otras cosas.

Mal se veía el esposo de Aleida defendiendo a quienes tienen hasta el gorro a los ciudadanos y a los que el gobierno no puede meter al orden, porque sus diputados no les dan las herramientas para ello. En aras de ganarse unos cuantos aplausos de los radicales, los de la IDN olvidan que la autoridad tiene que garantizar, con la fuerza del Estado, la seguridad de los ciudadanos y sus bienes.

Además de la derrota, la corriente de Lola dejó en claro que ni tiene los diputados que hasta hace poco presumía, y que los pocos que continúan ya obedecen la línea, por lo que ya no hay por qué tenerles más consideraciones en Donceles… eso dice la mayoría.

CENTAVITOS… Desde curules lejanas llega el mensaje de que ni el diputado José Ángel Ávila ni el senador Mario Delgado la hicieron de esbirros de Marcelo Ebrard, y que ambos legisladores estuvieron presentes en el mitin del domingo que el PRD organizó contra la reforma energética. Ambos marcelistas quieren dejar bien claro que jalaron con la causa del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, por lo que los mensajes de que tendrían que pagar las consecuencias por seguirle la corriente a su ex jefe no les quedan. Por cierto, si Ebrard despreció el evento del domingo ya está llamando a sus escasos seguidores para que no falten este fin de semana al Congreso Nacional del sol azteca en Cocoyoc, donde seguramente le darán el tiro de gracia a sus aspiraciones de presidir el PRD… Por cierto, vaya valor de los perredistas al organizar su congreso en tierras de Graco Ramírez, consentido de Chucho Ortega, pues se arriesgan a un secuestro o cuando menos a que les vuelen los espejos de sus vehículos, porque el gobernador perredista tiene un verdadero cochinero en materia de seguridad en Morelos.

Temas: