Persigue a Ebrard karma de Camacho

Incluso varios marcelistas tienen ya sus veladoras prendidas en otras corrientes.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Considerado como uno de los mejores gobernantes que ha tenido el Distrito Federal, Marcelo Ebrard se encuentra hoy en la orfandad política, pues nadie en su partido parece recordar los votos que les acarreó en la ciudad apenas hace un año.

Apestado y prácticamente solo, el ex jefe de Gobierno se empieza a despedir de su deseo de presidir el PRD nacional para de ahí tejer las redes que lo puedan llevar a cumplir su viejo anhelo; ser candidato a la Presidencia de la República.

El problema es que así como fue muy buen gobernante, también fue un pésimo político.

Con su estilo unipersonal y soberbio de ejercer el poder, sin dejar crecer a nadie a su lado, Ebrard no tuvo la visión de formar sus propios cuadros o de juntar sus propias canicas —como dicen en su partido— para pelear la dirigencia.

Su oportunidad la dejó ir en 2012, cuando prefirió ceder la candidatura presidencial de las izquierdas a Andrés Manuel López Obrador, a quien le debía mucho, a cambio de conservar la ciudad y tejer para 2018.

Pero El Peje no fue capaz de ganar y la ciudad ya no es más de Marcelo, pues quien esperaba que fuera su fiel servidor, Miguel Ángel Mancera, lo ha desplazado y ahora es quien busca encaminarse desde el GDF a Los Pinos dentro de cinco años.

Hay que recordar que luego de que Ebrard traicionó la confianza de Los Chuchos, la máxima corriente perredista que lo impulsaba a la candidatura presidencial, lo borró de su lista.

Marcelo prefirió quedarse hasta el final al frente del gobierno capitalino para garantizar que la izquierda retuviera la capital del país, aunque estuviera plagada de candidatos que no sólo no eran del PRD, sino que nada tenían que ver con el propio funcionario.

Ahora Los Chuchos quieren renovar la dirección nacional del PRD con Carlos Navarrete, lo cual disminuyó casi a cero las posibilidades de Ebrard, quien si conservaba alguna esperanza la reaparición de Cuauhtémoc Cárdenas como otro de los viables acabó por sepultarlo.

Ya sin ningún chance, Marcelo parece enfocar sus baterías a obtener una diputación federal por cualquiera de las tantas izquierdas que hay en el país, y tratar de lograr la coordinación parlamentaria para desde ahí tratar de hacer el milagro.

Hace todavía unas semanas la IDN lo vislumbraba como su gallo para pelear la dirigencia nacional del PRD, pero ahora ni ellos lo quieren. Y ni hablar de su Frente Progresista, que cada vez tiene menos asistentes a sus esporádicos eventos.

La cosa está tan mal para Ebrard que incluso varios marcelistas tienen ya sus veladoras prendidas en otras corrientes, pues de plano ven que su jefe nada más no levantará y no quieren hundirse con él.

Parece que al ex jefe de Gobierno lo persigue el karma de su creador, Manuel Camacho Solís, quien a pesar de estar a un pasito de Los Pinos, al final jamás pudo ser candidato y el tren se le fue… como a su alumno.

CENTAVITOS… Ya lo llamaron gusano por andar culpando al presidente Enrique Peña de las marchas que afectan a la ciudad, pero el diputado perredista Vidal Llerenas insiste en sus dichos y ahora los divulga a través de comunicados. A ver si en la plenaria de hoy en la ALDF no se vuelve a armar una campal como la del jueves, donde El Bofes Téllez y Kid Granados se tiraron algunos rasguños… El que anda feliz y relinchando es El Potrillo Alejandro Fernández —no el cantante, sino el delegado en Cuauhtémoc—, pues según la publicación en Facebook de su novia Brenda Arenas, está que no cabe de gusto porque lo va a hacer papá. Literalmente con el taco en la boca agarró la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal al personal del organismo, pues sin decir agua va se aventó el martes un recorrido sorpresa por las instalaciones para saludar a la gente, que estaba en hora de comida. Dicen que la acción de Perla Gómez Gallardo en su primer día de trabajo causó una muy buena impresión entre los trabajadores.

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