Frenan a Peña en Iztapalapa
La idea surgida de las filas de Robles fue, por decirlo suavecito, bastante mala.
Un intento de ex perredistas por llevar a Enrique Peña Nieto a Iztapalapa fue frenado ante la falta de garantías que el Presidente tendría en la demarcación más grande de la ciudad, gobernada por el perredista Jesús Valencia Guzmán.
Funcionarios ligados a Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal, hicieron contactos con funcionarios delegacionales para sondear la posibilidad de que Peña Nieto hiciera una gira por esa demarcación en el marco de la Cruzada contra el Hambre.
De parte de las autoridades delegacionales no habría problema con ello, pues el Presidente puede ir a donde le parezca, pero no podrían garantizar que de repente diez o 15 mil personas se manifestaran en el evento.
No hay que olvidar que si bien es cierto que Iztapalapa es gobernada por un integrante del grupo progresista de la izquierda, en ese territorio operan también grupos ligados a Morena, como el de la ex delegada Clara Brugada, aliada de Andrés Manuel López Obrador.
Eso sin contar con la existencia de radicales como Los Panchos Villa que, aunque visiblemente disminuidos, son un peligro para la realización de una visita presidencial, que correría el riesgo de convertirse en una protesta contra la “imposición de Peña”.
Tampoco hay que olvidar que otros grupos como los de Alfredo El Camarón Hernández Raigosa, Carlos Morales y la bejaranista Aleida Alavez, uno de los dedos chiquitos de René Bejarano, seguramente se movilizarían y harían de la gira un viacrucis adelantado. La idea surgida de las filas de Robles Berlanga fue, por decirlo suavecito, bastante mala y con pésimo tacto; ni la molestia se tomaron de consultarle a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien además de ser el flamante presidente del PRI capitalino es cacique, precisamente, en Iztapalapa.
El enviado de Rosario fue Ramón Sosamontes, su eterno colaborador y quien la hizo de cupido en el affaire de la ex presidenta del PRD con el empresario argentino Carlos Ahumada.
A muchos se les hace raro que Peña Nieto no entre primero en Álvaro Obregón, por ejemplo, donde la ex delegada Leticia Robles se unió al PRI, o en Cuajimalpa, que aunque no está incluida en la Cruzada contra el Hambre, es gobernada por el neopriista y eterno salinista Adrián Rubalcaba. Por lo pronto, la intentona de Robles-Sosamontes se dio un frentazo en Iztapalapa, donde ni siquiera había la garantía de que el propio jefe delegacional acudiera, aunque sea de manera institucional, pues Valencia no comulga con la línea de Los Pinos.
CENTAVITOS… Y hablando de Iztapalapa, este fin de semana anduvieron por ese territorio un grupo de estudiantes de Harvard, que realizan un máster de urbanismo sobre esta delegación capitalina. Que no se vaya a pensar que el ex presidente Felipe Calderón tiene algo que ver en el asunto; es un tema organizado por el urbanista José Castillo, estudioso de estos asuntos… Dicen las malas lenguas que quien tiene ya pie y medio en el PRI es Armando Quintero, ex titular de Setravi y líder de Unyr en el DF, corriente que en el PRD fue reducida, por cierto, a cero, y nadie más le echó un lazo. Quintero estaba en espera de que Miguel Ángel Mancera le echara un lazo, pero ya vio que no habrá de piña y dicen que es cuestión de días para que se oficialice su traspaso, con todo y sus diez seguidores, a las filas del tricolor... Muy enojadas andan las autoridades del GDF con el delegado Alejandro El Potrillo Fernández, quien se aferró a hacer una consulta sobre parquímetros en la Roma-Condesa, según él para legitimar la acción, pues tenía control absoluto del vecindario. La consulta fue un fracaso y ahora el problema se lo dejó a la Seduvi, de Simón Newman, que tendrá que autorizar los parquímetros en medio de protestas que no venían ni al caso.
