Alexis Ayala: ¿el hombre “del proceso” en la vida de Cinthia?

Addis Tuñón

Addis Tuñón

El fama-sutra

Bienvenidos, mis sensuales fama-lovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.

Voy a ser sincera: en mis ya 25 años como reportera de espectáculos en México, sólo un puñado de artistas se han tomado la molestia de agradecer una nota. La verdad es que ese gesto no es lo que esperamos y mucho menos buscamos al emitir nuestro trabajo. Por eso, cuando una celebridad baja del firmamento y reconoce veracidad en una nota, pasa derechito a mi baúl de la gratitud.

Hace unos días me encontraba en otra ciudad presenciando un acontecimiento decisivo en un escándalo de todos conocido. La audiencia me tenía en ascuas cuando sonó mi teléfono; las iniciales del número desconocido adelantaban “JF”. La verdad es que pensé en José Manuel Figueroa, sobre quien he emitido opiniones imparciales dado el conflicto que sostiene con Imelda Tuñón. Respiré hondo esperando todo menos lo que pasó. La voz que escuché me puso la piel de gallina: era el mismísimo Juan Ferrara. Su voz se deslizó por mis oídos como una seducción consensuada. Juan Ferrara me agradeció la mención sobre su despedida en la obra No te vayas sin decir adiós. Gracias infinitas al gran, guapo y generoso histrión.

Dejo de presumir para ir a la nota de la semana: Alexis Ayala y Cinthia Aparicio. El final de su matrimonio fue anunciado por el propio Alexis. En

entrevista, resalta que “cuando sus bellas alas crecieron, ella no lo vio a él volando a su lado”. Para mí, ésta fue la forma más elegante de señalar a su ex. Aquí no era sólo una indisimulable diferencia de edades; también había una brecha importante entre una carrera y la otra.

Ayala, consagrado ya, impulsaba los sueños de Cinthia; hacían obras de teatro y él le reconocía públicamente su rol de productora en la obra que hacían juntos. Sin embargo, ahora que ella entra a un importante proyecto de televisión, se da a conocer el inminente divorcio.

En esta sociedad donde se habla tanto de esas parejas en las que se parte de la nada y, gracias al apoyo de la mujer, el esposo logra la consolidación para después cambiar a su compañera de batalla por una más adecuada para su nuevo estatus, yo me pregunto: ¿también existe “el hombre del proceso”? No puedo aventurarme a sugerir que ella por fin está volando a la altura que soñaba y, ahora que lo logra, Alexis Ayala no merece aletear junto a ella. Corrijo: no necesito aventurarme, es el propio Ayala quien lo dijo. ¿Será cierta esta aseveración? Sólo Cinthia podría admitirlo o aclararlo.

Abrazo a ambos y que sean felices, aunque sea por separado.