Pobreza y patologías aumentan
La promoción y protección de la salud es indispensable para el desarrollo económico.
SALUD. La lucha contra la pobreza es el mayor reto actual que afronta la humanidad, con 40% de la población mundial al borde de la pobreza y una quinta parte en una situación tan extrema, que amenaza su propia supervivencia en un mundo libre de carencias y temores, tal como mencionaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aún es una aspiración lejana. Sin embargo, los gobiernos de todo el mundo han expresado sus deseos de erradicar la pobreza. En la Cumbre Mundial de 2005, los líderes del orbe reiteraron su determinación de cumplir los objetivos del desarrollo del Milenio –ODM- incluyendo la erradicación de la pobreza y del hambre. En 1978, la Conferencia Internacional sobre la Atención Primaria de la Salud de la OMS reunida en Alma Ata, declaró que el desarrollo económico y social, basado en un nuevo orden económico internacional era de importancia fundamental para conseguir un grado máximo entre los países en vía de desarrollo y los países desarrollados. Al mismo tiempo declaraba que la promoción y protección de la salud es indispensable para un desarrollo económico y social sostenido. De esta manera la pobreza es la causa de la mala salud y la mala salud, a su vez, incrementa la pobreza.
Os comento que la historia nos ha enseñado que la pobreza y los rezagos acumulados en materia de la salud son ingredientes de un cóctel de resultados no deseables. H. Wilson señalaba “hombres y mujeres se enferman porque son pobres, se vuelven más pobres porque están enfermos y más enfermos por la pobreza en que caen”. Señalaba la pobreza como el principal problema de salud pública. Existe un círculo vicioso entre pobreza, enfermedad y subdesarrollo debido a que los escasos niveles de salud conducen a una mortalidad precoz, pérdida de jornadas de trabajo e invalidez y a un gran costo de la asistencia sanitaria curativa. Se ha observado que la baja producción de bienes y servicios conducen a ingresos familiares insuficientes y a un bajo nivel de vida, afectando así elementos esenciales como la nutrición, vivienda y educación, entre otros, que desembocan en el incremento de enfermedades con la subsecuente pérdida en la calidad y cantidad de la energía humana afectando negativamente el nivel de producción que se integra a ese círculo vicioso.
Os refiero que México, a pesar de los esfuerzos y avances conseguidos en las últimas décadas, al presente no se salva del incremento mundial de la pobreza. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social –Coneval– acaba de informar que en nuestro país el número de personas en situación de pobreza asciende a 52 millones, lo que significó un aumento de 3.2 millones de personas en comparación de 2008. Coneval comenta que el incremento del número de personas en situación de pobreza ha sido resultado de los aumentos de personas con carencias en el acceso a la alimentación (4.2 millones), como de la población en ingresos bajos por falta de un trabajo bien remunerado o lo que resulta más preocupante sin contar con algún tipo de empleo. Respecto de los grupos vulnerables, 45.5% de los adultos mayores se encontraba en situación de pobreza en 2010 o sea 0.7% más que en 2008.
TRES APOSTILLAS. Es indudable que en los últimos cinco años se han incrementado acciones y esfuerzos tanto para construir más clínicas y hospitales, donde los ciudadanos reciban atención médica, pero también es inocultable que la pobreza se incrementa en el país y que en ella se deteriora la salud de más mexicanos que requieren de atención médica. La pobreza no sólo incrementa las enfermedades infecciosas y transmisibles, también incrementa las no transmisibles porque los pobres en nuestro país, por una serie de factores conocidos, dentro de lo que comen ingieren alimentos chatarra que propician dos de las patologías no transmisibles, más deteriorantes de la salud como es la obesidad y la diabetes. Uno de los principales retos para el nuevo gobierno que presidirá Enrique Peña Nieto será incrementar el poder adquisitivo de las familias, pues representa una condición primordial para el cumplimento de los derechos sociales, de elevar el nivel de vida de la población y de atenuar el deterioro de la salud de ésta. En cuanto a la salud, algunas de las preguntas que debe de resolver el nuevo gobierno son ¿Qué debemos hacer para mejorar los niveles de desempeño actual y el impacto en la salud que todos deseamos? ¿Cómo podemos avanzar en la coordinación de esfuerzos entre las instituciones de salud y niveles de gobierno? ¿Cómo debemos de distribuir los recursos para maximizar su impacto social entre regiones y usos alternativos? SALUD Y SALUDOS.
