Argo: un actor que es mejor director

En 1997 los actores Matt Damon y Ben Affleck irrumpieron con gran éxito en la escena hollywoodense cuando recibieron el Oscar al mejor guión de la película Mente indomable Good Will Hunting, Estados Unidos 1997. Con nueve nominaciones también le valió el galardón como ...

En 1997 los actores Matt Damon y Ben Affleck irrumpieron con gran éxito en la escena hollywoodense cuando recibieron el Oscar al mejor guión de la película Mente indomable (Good Will Hunting, Estados Unidos 1997). Con nueve nominaciones también le valió el galardón como Mejor Actor de reparto a Robbin Williams. Damon y Affleck se conocieron en Cambridge y a partir del impulso que les dio Mente indomable han seguido desarrollando sus carreras aunque de manera más bien dispareja.

La trayectoria más consistente es sin duda la de Damon que ha sabido elegir buenos proyectos como Salvando al soldado Ryan, El talentoso señor Ripley, La leyenda de Bagger Vance, Ocean’s Eleven, Twelve y Thirteen, La saga Bourne, Infiltrados, Más allá de la vida, Invictus, etc. A diferencia de Affleck, Damon no ha incursionado en la dirección y ha preferido mantenerse en la atención del público con buenas y comerciales películas que estrena de vez en cuando.

Sin embargo la cerrera de Ben Affleck parecía desdibujarse con historias como Armaggedon, Shakespeare enamorado, Fuerzas de la naturaleza, Pearl Harbor, Daredevil, Gigli. Pero en 2007 tomó la atinada decisión de pasarse al lado de la dirección debutando exitosamente con Gone Baby, gone conocida en México como Desapareció una noche, en la que dio muestras de su talento para dirigir una película.

Siguió en 2010 con The town-Atracción peligrosa y ahora tenemos en las carteleras de todo el país Argo en la que se consolida, en mi opinión como un mucho mejor director que actor.

Con muchas opiniones en torno a su posibilidad de estar nominada a los Oscar del año próximo Argo está basada en el artículo de Joshua Bearman Escape from Teheran. La adaptación es de Chris Terrio y hace el seguimiento del gravísimo incidente diplomático que se desencadenó cuando en 1979 estalló la Revolución en Irán que derrocó a Rheza Pahlevi que ya muy enfermo de cáncer encontró refugio en Estados Unidos cuya embajada en Teherán fue tomada por los rebeldes que tuvieron como rehenes a empleados de la sede diplomática durante 444 días en una de las crisis diplomáticas más graves que ha enfrentado Estados Unidos.

Argo llega a la carrera de Affleck cuando parecía estar ya en el cajón de la mediocridad, pero no cabe duda de que la película lo posiciona de nuevo en las “grandes ligas” y se suma a la carrera por el Oscar que se hace apretada en estas últimas semanas del año.

Como todos sabemos cuando los rebeldes iranís tomaron la embajada estadunidense se hicieron del control de las vidas de varios empleados que pasaron detenidos en las instalaciones más de un año y medio mientras el gobierno estadunidense fallaba constantemente en sus intentos por liberarlos.

Seis de los empleados de la embajada salieron a escondidas aprovechando un momento de distracción de los rebeldes y corrieron a refugiarse en la sede canadiense que de inmediato les dio refugio. El problema vino cuando los rebeldes se dieron cuenta de que les faltaba gente y se propusieron encontrarlos y ejecutarlos. La historia oficial contó una historia del salvamento pero la película de Affleck recrea la verdadera misión de rescate que funcionó con el consenso de ambos gobiernos: el de Canadá y el de Estados Unidos de la que, por razones de seguridad, no se tuvo noticia ni se habló públicamente hasta varios años después.

Además de dirigir Argo, Affleck interpreta en forma un poco fría y carente de matices a Tony Mendez un agente especialista en el rescate de rehenes. Lo mejor de la narración es ese estilo desenfadado y lejos del acartonamiento que aunque tiene buenos momentos de dramatismo no permite que la película se vuelva un melodrama sino todo lo contrario. Argo es entretenimiento puro, con buen ritmo, divertido y un sentido del suspenso impecable que se sostiene sin tropiezos en los últimos 40 minutos de la película.

Le sugiero que no investigue demasiado los hechos históricos en que está basada para que pueda usted disfrutar de ese espléndido y maduro manejo del suspenso que en el rodaje y la edición alcanzó a imprimir el “mejor director que actor”, Ben Affleck.

Muy recomendable. 9/10.

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