Ahí está el detalle, chatos

Hay cosas que se dan por hechas y a falta de analizarlas se toman como axiomas o verdades irrefutables. Muchas de ellas se convierten en creencias y, con el tiempo, se vuelven limitaciones. En México habrá que erradicar varias. ¿Padeceremos siempre cárceles inoperantes, ...

Hay cosas que se dan por hechas y a falta de analizarlas se toman como axiomas o verdades irrefutables.

Muchas de ellas se convierten en creencias y, con el tiempo, se vuelven limitaciones.

En México habrá que erradicar varias. ¿Padeceremos siempre cárceles inoperantes, sindicatos charros o izquierdas dependientes de caudillos y acuerdos cupulares?

Un leve oporto con queso azul para que la reflexión sea con determinación.

Aperitivo: atún ahumado

Me da igual si del penal de Piedras Negras, Coahuila, se fugaron 131, 129 o 132 reos. Los que hayan sido. Se trata de la tercera fuga más grande en la historia reciente del país.

En las películas y series de TV se escapan haciendo túneles con una cuchara. Nomás que aquí, la realidad supera la ficción. No hubo tal necesidad.

Los más de centenar de reos salieron por la puerta principal, ayudados por los 12 custodios del turno. Y por si esto no fuese suficiente, la ternura llegó cuando los funcionarios del estado de Coahuila admitieron que sí existía el dichoso túnel en el área de carpintería y que, encima, ¡se usaba para salir y entrar del penal!

Las historias que se tejen alrededor de los penales estatales mexicanos padecen de insuficiencia materna crónica. Es decir, no tienen M.

La problemática de los sistemas penitenciarios en el país, particularmente los estatales, es una larga historia de terror y abandono.

En México, el sistema penitenciario acusa los rezagos más graves de toda la fenomenología de la seguridad del país.

En este rubro encontramos grandes asimetrías.

Mientras que hoy en día a nivel federal encontramos un sistema nuevo que ya contempla las tendencias con estándares mundiales de reinserción social, participación de la IP, educación, trabajo y capacitación desde adentro, en el ámbito estatal apenas se ha cruzado el medioevo.

Basta recordar lo ocurrido en Apodaca, donde en una sola riña se mueren 44 y se fugan 30. En Piedras Negras se fugan por la puerta 131.

¿Qué tiene que pasar o más bien dejar de pasar, para que en un penal, controlado por un gobierno, sucedan estas patologías? Ya no se diga descuido, corrupción o sobrepoblación. Es ausencia absoluta de autoridad y de ídem.

Y añado el factor crimen organizado. Una falta de respeto a nosotros mismos. Estos señores, Los Zetas, cuando les viene en gana sacan reos para reclutarlos o bien para rescatarlos de las garras de la justicia. Impresentable.

Y es que mientras no se resuelva de fondo la problemática en prisiones, difícilmente podremos hablar de solucionar los enormes desafíos de la inseguridad.

La mayoría de los delitos de alto impacto tiene relación con alguien dentro de prisión. El 95% de las personas que entran a una cárcel salen libres. La pregunta que debemos hacernos como sociedad es ¿Cómo queremos que regresen?

¿Cómo seres reinsertados en la sociedad o cómo energúmenos especialistas en el crimen?

Si no controlan sus cárceles, ¿qué pueden controlar?

Ahí está el detalle, chatos.

Piatto forte: tártara

Mucha gente me dice que el desprendimiento de López Obrador y el PRD cancela las posibilidades de ambos de llegar al poder presidencial. Argumentan que la izquierda se divide.

El escenario que parecería perfilarse es claro. Morena se convierte en partido político. López Obrador se lanza a la candidatura por su partido casi unipersonal. PT y MC la apoyan. El PRD lanza su candidatura con Marcelo Ebrard. La izquierda se divide.

Este temor comenzó a correr en la trastienda de la izquierda, que entró en una primera ebullición, tras el lanzamiento anticipado de Marcelo Ebrard en el Auditorio Nacional.

Marcelo es un estratega. El sabe que para cruzar el desierto que le separa de 2018, tiene que anticiparse, aun cuando lo deseable fuese que la izquierda se mantenga unida, también es urgente que entre en una etapa de maduración.

Para esto, el progresismo moderno debe cambiar el paradigma típico de la política mexicana, que reza que las elecciones sólo se ganan con alianzas cupulares y harto dinero. Es hora de que la izquierda se lance a ganar elecciones convenciendo al electorado de que no está politizado, al electorado moderado, al indeciso.

Atreverse a dejar el sector radical atrás y trascender hacia sectores cambiantes que buscan con racionalidad opciones de gobierno y, así, encontrar acomodo en el centro, que es el territorio en donde se ganan elecciones.

En el DF, bastión del PRD, Miguel Ángel Mancera sacó diez puntos de ventaja respecto a López Obrador. La socialdemocracia no requiere de caudillos.

¿Así o más claro?

Ahí está el detalle, chatos.

Dolce: mazapán

¿México está condenado a sindicatos opacos, autoritarios y corruptos? Si no se va a fondo con la reforma laboral, la creación de empleos se tornará más difícil, ya que los entornos se vuelven cada vez más competitivos. Y los principales perjudicados de sindicatos charros son, en efecto, los trabajadores.

Es ahí donde está el detalle. Un café es como un axioma. Incuestionable, carajo.

                @CiroDi

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