Viendo adelante

- En su discurso del lunes pasado, el candidato del PRI presentó su agenda de reformas para ponernos en la ruta del crecimiento.

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

Después de las elecciones del domingo pasado, en las que el candidato del PRI obtuvo una ventaja de poco menos de siete puntos porcentuales sobre el segundo lugar, tristemente estamos viviendo la incertidumbre de si volveremos a vivir condiciones similares a las de 2006.

Lo más seguro es que el 1 de diciembre de 2012 pase lo de 2006 y Peña Nieto tome posesión. Por esta razón es importante pensar en lo que sucederá en México los próximos años.

El candidato del PRI en su campaña dio el mensaje de que el país debe ir para adelante. En su discurso del lunes pasado presentó su agenda de reformas para ponernos en la ruta del crecimiento.

Mencionó en concreto cuatro: reforma hacendaria, reforma laboral, reforma energética y reforma al sistema de seguridad social.

Dos son redistributivas y dos para impulsar el crecimiento. Más gobierno no es más crecimiento, éste es un error conceptual. Las políticas asistencialistas y redistributivas hacen eso, no crean riqueza.

En la lista de reformas creo que no hay mucho de nuevo. Tres están en la mesa de discusión conceptual desde hace tres sexenios. De hecho en algunas de ellas se ha avanzado de manera limitada.

La razón de no lograrlas no fue por problemas en el planteamiento. El problema fue que las condiciones para procesar los cambios, que eran necesarios, no se dieron y por pragmatismo se cayó en el terreno de lo posible.

En el caso de la reforma hacendaria del sexenio del presidente Calderón no se pudieron eliminar los privilegios fiscales y no se pudo avanzar, nada, en impuestos al consumo en alimentos y medicinas.

Una reforma hacendaria ambiciosa sin impuestos al consumo no es viable. De manera concreta, en el caso del IVA no se puede procesar por ser una limitante que está en los estatutos del PRI. El primer escollo está en casa, veremos qué sucede.

En materia energética también hubo reforma en este sexenio y no se llegó a menos de lo que hoy se plantea por el PRI. Acabamos de tener una vuelta en la que la oposición que se dice “progresista” logró que no se avanzara en todo lo planteado.

¿Qué ha cambiado para suponer que, en esta ocasión, sí se podrá avanzar? Con un PRD pensando en la impugnación del resultado electoral no se ve que el contexto sea diferente.

En materia laboral dijo que no apoyará ninguna reforma legal que no haya pasado antes por el consenso de los grandes sindicatos. Es decir, el afectado tiene que opinar, planteamiento consistente con el dicho “poner la Iglesia en manos de Lutero”.

En materia de la reforma de seguridad social, como se trata de apoyar a la población de menores recursos no debe tener mayor problema en que se apruebe. Pero, ¿de dónde van a salir lo recursos para financiarla? No hay margen de maniobra en el presupuesto de egresos para hacer este cambio sin endeudarse.

Analizando el contexto de gobierno, no es que antes no se tuvieran expertos en políticas públicas que hicieran los proyectos, el problema fue la no aprobación en las Cámaras.

La capacidad que se necesita no es la de expertos en políticas públicas, sino de gente que tenga la capacidad de vender lo que sea. Como punto de partida se están equivocando en el diagnóstico del equipo.

La composición de la Cámara de Senadores y de Diputados no da mayoría al PRI y podemos pensar que iniciará en una situación similar a sexenios anteriores.

Hoy el contexto me hace pensar que vamos a empezar a transitar por el camino de las reformas conocidas en un escenario que ya hemos visto, a menos que un partido de oposición actúe de manera responsable.

No me queda duda de que debemos ver cómo avanzar. Pero creo que la agenda debía tener más contenido en cuanto a conocer por dónde empezar y no quedarnos en los mismos temas.

                *Director general del Fundef

                guillermo.zamarripa@itam.com

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