¿Un Centro de Convenciones para un único evento?
- Este inmueble contribuirá a que Los Cabos pierda en definitiva ese concepto de exclusividad y glamour del que vivió durante varias décadas.
Si verdaderamente la razón de fondo para canalizar este año 800 millones de pesos al Centro de Convenciones de Los Cabos fue generar un recinto ad hoc para que el presidente Felipe Calderón organice ahí la reunión del G20, sería una mala decisión de gobierno, aunque hay otras implicaciones potencialmente peores en el mediano plazo.
En realidad el otro destino fuerte para hospedar el evento era Cancún-Riviera Maya, en donde el año pasado se realizó con éxito la COP16, e incluso hubo un viaje de exploración para revisar el tema del G20.
Pero al análisis de por qué Los Cabos y por qué un recinto construido a toda prisa, hay que sumarle el hecho de que ahora la entidad es gobernada por un panista, Marcos Covarrubias, y que este destino es una de las víctimas directas de los problemas económicos de su principal mercado, Estados Unidos.
Contar con un Centro de Convenciones en Los Cabos es un arma de dos filos, pues contribuirá a que pierda en definitiva ese concepto de exclusividad y glamour del que vivió durante varias décadas.
En realidad el proceso comenzó cuando las autoridades estatales permitieron que se establecieran allí hoteles enormes, como el Riu, que va dirigido al público masivo, ése que se encierra a devorar bufetes y a disfrutar de la playa.
Ya con el Centro de Convenciones, Los Cabos deberá alinear muchos procesos al turismo de negocios, en donde no caben ni taxistas que no respetan a los viajeros, porque consideran las calles su coto de caza; ni organizadores improvisados de eventos; ni sobreprecios en las tarifas debido a su fama elitista.
Así es que lo peor de construir un centro de convenciones a toda prisa, no sólo es quitarle recursos para infraestructura turística a otros destinos, sino que además le provoque un daño a Los Cabos o que se vuelva otro “elefante blanco”, como el de Zacatecas.
Divisadero
Un subsecretario más. Ricardo Anaya, subsecretario de Planeación de Sectur, está preparando maletas para buscar una candidatura panista de las que se abrirán para el próximo periodo electoral.
El funcionario demostró capacidad y logró resolver algunos de los enredos que provocó su antecesora, Jacqueline Arzoz, con la información estadística que compila la dependencia.
Lo malo es que la posición se queda acéfala, después de que tres funcionarios ya han pasado por ahí en este sexenio.
Deshojando la margarita. En las próximas dos semanas podría haber algunos movimientos interesantes entre los responsables del turismo en Quintana Roo.
Más allá de que el ex gobernador de la entidad, Félix González Canto, quiere ser candidato a senador por el PRI, su primo Juan Carlos González, quien es el secretario de Turismo, podría ir por una diputación o entrar a dirigir la Administración Portuaria Integral (API) de su Cozumel natal.
