Correcto contra incorrecto

- Hoy la Zona Euro se encuentra ante la crisis más grave de su historia.

David Páramo

David Páramo

Padre del análisis superior

Hasta hace no mucho tiempo los expertos económicos hablaban de que el mundo avanzaba “irremisiblemente” hacia tres zonas económicas: la del euro, el yen y el dólar.

De hecho, hay quienes siguen inventando fantasías en torno a que Estados Unidos tiene un plan secreto para utilizar al narcotráfico y vincularlo con el terrorismo para desestabilizar a México y desde ahí impulsar con mayor rapidez la zona económica del dólar.

En la década de los 90, el gobierno argentino sacó de la manga del populismo una paridad uno a uno con el dólar que no sólo duró muy pocos años sino que, además, terminó en una crisis que, entre otras cosas, les llevó a expropiar el dinero que los trabajadores habían ahorrado en sus fondos para el retiro.

Hoy la zona del euro se encuentra ante la más grande crisis desde que fue creada. Las gravísimas irresponsabilidades fiscales en países como Grecia, Italia o el populismo de España han hecho que muchos se pregunten sobre la viabilidad de la zona del euro.

Para entender la decisión que tomó la Unión Europea el fin de semana pasado, buscando una mayor y mejor coordinación fiscal, es necesario comprender de una manera cabal dos asuntos: El primero de ellos es que el Reino Unido no lo aceptó, puesto que jamás han estado totalmente de acuerdo con una integración total (de hecho, no usan el euro como su moneda) y porque una integración en los términos que fue planteada por Francia y Alemania haría que Londres perdiera relevancia como centro financiero internacional.

La gran lección de la propuesta de los gobiernos de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy y que fue aceptada por 26 naciones de la Unión es que se tiene que exigir una mayor responsabilidad fiscal entre las naciones y un sistema muchísimo más claro de sanciones, puesto que la integración en bloques hace que el error de uno se convierta en la caída de todos. En la Eurozona hay gobiernos de lo que en México, tan afectos aún a las etiquetas económicas, se pueden calificar como de izquierda y de derecha; neoliberales y de enfoque social se puede tener no sólo un acuerdo en materia de coordinación de política económica sino de aceptar sanciones de una manera institucional. No podrían, como es común en la política mexicana, decir que no avalan lo que hizo el gobierno anterior o que no reconocen sus tratos. Se trata de compromisos institucionales, algo que, según parece, no reconocen todos los partidos.

Ya ve cómo, incluso entre los panistas, son mezquinos al momento de reconocer los éxitos que han tenido sus correligionarios. Por momentos parecería que cuando se contrastan los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón en materia económica se trata de partidos diferentes.

Más allá de la opinión de las calificadoras, que no tienen autoridad moral, lo cierto es que existe una responsabilidad compartida y deja un mensaje claro que, según parece, no se ha entendido en México. No hay políticas económicas de izquierda o de derecha. Hay políticas económicas correctas e incorrectas; sin embargo, parecería que nuestra inculta clase política no termina por comprenderlo.

Secta

Los actos de campaña, o como quiera que se les llamen, de Andrés Manuel López Obrador cada vez se parecen más a los de una secta. Si escucha el discurso de este hombre sólo le falta “revivir a un muerto” o que un delincuente se arrepienta al verlo y, postrado de rodillas, le pida perdón convertido en un mar de lágrimas. El abanderado de las “izquierdas” parecería que se ha convertido en el líder de una de esas extrañas organizaciones que promueven el amor al prójimo como una manera de allegarse recursos o de vender mentiras. En el caso de López la realidad es muy sencilla. Mientras se trata de vender como una persona diametralmente diferente a lo que era hace seis años, la realidad es que aún piensa en expropiar a los trabajadores el dinero de las Afores y aplicar una serie de medidas económicas ridículas como las que están poniendo a Venezuela en una situación cada vez más complicada.

Cordero

La principal fortaleza de Ernesto Cordero es, curiosamente, su debilidad. Pocos funcionarios públicos en materia económica tienen un expediente tan brillante como el aspirante a la candidatura presidencial por parte de Acción Nacional. Sus resultados en materia de política económica y fiscal son mucho más que buenos, puesto que no sólo logró mantener la estabilidad económica en tiempos de crisis sino que logró que México sorteara de una manera adecuada la gravísima situación financiera mundial. Sin embargo, el hacer lo correcto suele ser difícil de vender y, como candidato, comenzar a construir una oferta. Cordero tiene claro que logró construir una excelente defensa en materia económica y que su oferta debe ser cómo ir hacia adelante. Sin embargo, en un país donde gustan más las promesas que las realidades, este hombre no está dispuesto a dejar el orden en aras de resultar simpático.

Banquero

Es bueno hacer la precisión. Hoy es un día feriado para la banca en México no porque sean profundamente guadalupanos, que corresponde a la fe personal de cada uno de ellos, sino porque es el Día del Banquero, es decir, cuando los trabajadores sindicalizados de estas instituciones festejan su día que, por cierto, siempre ha resultado totalmente innegociable.

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