Cinco años de turismo con Calderón
Su principal reto, en cambio, tiene que ver con el tema de las inversiones y el papel que debe jugar en el futuro Fonatur.
Ya han pasado cinco años desde que Felipe Calderón llegó a la Presidencia y ahora, cuando son comunes los recuentos de su administración, también hay ocasión para referirse a los avances y retos del turismo.
Sería injusto decir, como algunos sostienen ahora, que los más de tres años que permaneció Rodolfo Elizondo al frente de la dependencia fueron un periodo perdido.
Elizondo aceleró la firma de los convenios de participación con estados y municipios para el desarrollo de infraestructura y dejó armado un mecanismo para que este procedimiento se lleve a cabo de manera expedita.
También identificó oportunidades de nuevos nichos, como es el caso del turismo médico, y facilitó nuevas inversiones que registraron una tasa de crecimiento acelerado.
Sin embargo Gloria Guevara, su sucesora, ha recibido felicitaciones públicas de Calderón por la hiperactividad que ha manifestado.
Óscar Espinosa, quien como secretario de Turismo fundó el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), que a finales de la década de los noventa puso al país a la vanguardia de la promoción de la marca-país, ha dicho que Guevara derrumbó algunos mitos.
Entre ellos el del papel del jefe de Estado para promover los destinos nacionales.
Espinosa ha confesado que ni siquiera se le podría haber ocurrido llevarle a Ernesto Zedillo, cuando era presidente, la idea de que se convirtiera en guía de turistas para el Royal Tour.
Guevara, quien toda su vida se había desarrollado en el sector privado, no sólo lo hizo, sino que defendió su propuesta y con el único apoyo de Gerardo Ruiz Mateos, el jefe de la Oficina de la Presidencia, logró que Calderón protagoinizara una versión light de Indiana Jones.
Su trabajo también ha sido importante por la firma del Acuerdo Nacional por el Turismo, la eliminación de requisitos de visado a los viajeros de diversos países y el piloto para abrir los cielos, que hoy está en marcha con Canadá. Su principal reto, en cambio, tiene que ver con el tema de las inversiones y el papel que debe jugar en el futuro Fonatur.
Después de una reingeniería, que redujo los pasivos laborales y los costos, pero no generó una maquinaría robusta para impulsar nuevas ventas; Fonatur, desde la semana pasada bajo la conducción de Enrique Carrillo, hoy tiene un problema de caja y, al parecer, confundida su misión de desarrollo.
Esto ocurre cuando el tiempo apremia para que el CIP de Playa Espíritu, pase de ser una inmensa propiedad inmobiliaria al que supuestamente debería convertirse en el nuevo polo de desarrollo turístico de México.
Es en ese ámbito donde Guevara debería aplicarse a fondo para que en 2013, ya con la nueva administración, no se pierda más tiempo repensando el futuro del turismo otra vez.
