“¿Por qué le dan tan poco dinero al turismo?”

Hace unos años el entonces presidente Vicente Fox dijo, durante la celebración del Día Mundial del Turismo en La Paz, que el turismo era una prioridad nacional, pero que también lo eran la educación, la salud o la seguridad. Era su explicación al reclamo respecto al ...

Hace unos años el entonces presidente Vicente Fox dijo, durante la celebración del Día Mundial del Turismo en La Paz, que el turismo era una prioridad nacional, pero que también lo eran la educación, la salud o la seguridad.

Era su explicación al reclamo respecto al pobrísimo apoyo que recibía esta actividad, medido por los presupuestos públicos.

El miércoles pasado, bajo una carpa en Los Pinos, insuficiente para proteger del frío a los asistentes, Juan Beckman, presidente de Casa Cuervo, sin ser propiamente un "turistero", le preguntó a Felipe Calderón más o menos lo mismo.

El empresario del tequila fue patrocinador del Royal Tour, programa que el mandatario filmó junto con Peter Greenberg para la televisión abierta estadunidense, mostrando algunos atractivos turísticos de México.

De hecho, Cuervo fue patrocinador de un proyecto que, según información extraoficial recabada en el Consejo de Promoción Turística de México, costó al final unos cuatro millones de dólares, más la movilización de helicópteros y aviones oficiales durante ocho fines de semana.

Y Beckman fue quien le dijo que, además de la venta del destilado, Tequila, Jalisco, vive del turismo, y que es dicho ingreso el que sostiene el nivel de vida de la población.

Así es que le planteó: "¿Por qué le dan tan poco dinero al turismo?"

Una respuesta a la que Calderón, reunido con algunos de los empresarios y ejecutivos turísticos más representativos de México, le dijo que la razón era que había poco dinero y muchas necesidades. Más o menos lo mismo que Fox.

Así es que este sexenio terminará otra vez sin pena ni gloria para la actividad turística, que nuevamente está probando su resistencia al ir saliendo paulatinamente de la peor crisis de su historia.

Nada habrá sucedido con temas de fondo como la preinternación, la posibilidad de que en los aeropuertos que más reciben estadunidenses se acrediten agentes migratorios de ese país, lo que aumentaría el flujo y permitiría nuevos vuelos a ciudades intermedias del vecino del norte.

Tampoco habrá una política aeronáutica que libere reglas obsoletas como las de los pares de vuelos con la Unión Americana, lo que protege la ineficiencia cuando ya ni los bancos son estratégicos.

O la regla que impide a los extranjeros adquirir propiedades en las playas, sin el fideicomiso, situación que permitió a países como Costa Rica atraer inversiones que se hubieran podido quedar en México.

Para no hablar de los aeropuertos que siguen pendientes o de un Consejo de Promoción Turística que perdió una estructura que era avanzada a escala mundial.

Claro que siempre habrá oportunidad para que el mandatario que venga descubra que apostar fuerte por el turismo puede generar empleos, ayudar a combatir la pobreza, generar riqueza y provocar con ello más salud y seguridad.

Temas: