Pobre Felipe
Este hombre salió del anonimato cuando le tocó llevar el proceso de concurso mercantil de Mexicana de Aviación.
Si Felipe Consuelo tuviera algún mínimo talento para cantar, quizá hubiera hecho una prueba para La Academia o, si antes hubiera descubierto sus “dotes histriónicas”, pues quizá debió haberse postulado para participar en Big Brother.
Sin embargo, este hombre es un caso más de aquellos que se suben en un pequeño banquito y sufren vértigo. Este hombre salió del anonimato público cuando le tocó llevar el proceso de concurso mercantil de Mexicana de Aviación.
No sólo se enamoró del encargo sino que también de ver su nombre en las páginas de los periódicos. Se encandiló conociendo a empresarios mineros como Iván Barona y su fondeador que, en palabras de Consuelo, merecerían una alfombra roja. Vamos, este hombre tiene debilidad ante el brillo de las promesas de dinero.
Ayer mismo el supuesto fondeador de este proceso, Mickhael Shamis, confirmó lo que aquí le adelantamos. Se trataba de puro rollo y no había dinero contante y sonante; se trataba de un hombre que, a pesar de los mil pretextos que pondrá, estaba tratando de hacer alguna clase de trampa. El enamoramiento de su nombre en el periódico le causó a Consuelo no sólo una suerte de ceguera que le impide ver los defectos propios y del objeto de su amor, sino que también, con un espíritu digno de Romeo, se cree capaz de hacer cualquier cosa.
Bueno, por su propia voz ha dicho que tiene la capacidad de decirle al Poder Ejecutivo (en particular al secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome) “oye, haz tu trabajo”.
En sus opiniones llega al ridículo de señalar como omisa a esta autoridad y algo así tan torcido como decir que era su responsabilidad una vez que se dio cuenta que no estaba haciendo bien su trabajo.
Bueno, llega al extremo de decir que le corresponde a la SCT determinar si Mexicana va a la quiebra o no. Independientemente de que se trata de una gran mentira, puesto que se trata de un concurso mercantil y quienes lo deben llevar son el propio Consuelo y Gerardo Badín, el conciliador. También recurrió al extremo de señalar que esta autoridad tiene un peligroso doble discurso.
Queda muy claro que Consuelo está obnubilado por la notoriedad que ha alcanzado en los últimos meses, cree que es una suerte de genio por hacer declaraciones que carecen de razón y fundamento; sin embargo, ahí está la parte más triste, cuando termine este proceso concursal el pobre juez volverá al anonimato.
Lo que quizá no sabe o no alcanza a comprender es que el Consejo de la Judicatura podría removerlo porque, como quedó claro en su escarceo pasado, simple y sencillamente ya se torció y no trabaja de una manera objetiva.
Mucho más allá, es momento de ir por la quiebra. Desde hace ya mucho tiempo hemos señalado en esta columna que ese es el camino adecuado, puesto que no es razonable desde el punto de vista económico.
No empujar
En esta columna hemos reiterado en diversas ocasiones que es un gravísimo error tratar de impulsar cambios a empujones, imposiciones o sin lograr un consenso mínimo entre todos los actores. En el sector de las telecomunicaciones parecería que hay quienes no quieren comprender que, por la mala, no funcionan las cosas, puesto que la gran cantidad de recursos que hay al alcance de todos los participantes es realmente increíble y, por lo tanto, se pueden frenar las acciones. No cabe ninguna duda de que el llamado apagón analógico es necesario. De hecho, México va atrasado en esta iniciativa que no sólo permite mejores y mayores opciones de entretenimiento para la población sino que, al dar un mayor acceso a diversas formas de pensar, ayuda a consolidar una democracia mucho más madura. De hecho, quienes en algún momento se han opuesto al apagón analógico no lo han hecho porque quieran que México se mantenga en el oscurantismo tecnológico o por algún otro principio absurdo. Los cuestionamientos tienen que ser con las formas. Antes de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitiera su fallo sobre la controversia constitucional señalamos en esta columna que la gran lección debería ser la construcción de acuerdos sin decretazos, imposiciones y pleitos, sino que era un oportuno llamado de atención para hacer las cosas de una manera coordinada. Hoy es claro que, más allá de la resolución judicial, siguen las dudas sobre la instrumentación de una medida adecuada como ésta. Los legisladores del PRI utilizaron su poder para frenar esta intención por lo menos durante el año próximo. Es necesario hacer las cosas bien y por las buenas.
¿Es necesario?
Hay quienes creen que los tratados de libre comercio han dejado de tener la importancia y el impacto que tuvieron durante la década de los 90, puesto que la gran cantidad de acuerdos de este tipo han hecho que se pierdan las ventajas competitivas. Sin embargo, en el otro extremo, el gobierno, en particular la Secretaría de Economía, encabezada por Bruno Ferrari, hay quienes creen que sí funcionan. Por lo pronto, ya hay un nuevo acuerdo comercial con Centroamérica.
Pobre Marcelo
¿No que le interesa la ecología? El jefe de Gobierno de la Ciudad de México dice que el año próximo sólo cobrará tenencia a autos de lujo que, en razón natural, son los que menos contaminan. Marcelo Ebrard así deja claro que no es bueno para recaudar y su preocupación ecológica era puro rollo.
