La SCT ya no permitió la operación del Ocean Star
- Más allá de las fallas técnicas en sí mismas, Ocean Star había sido objeto de un duro y crítico ataque mediático que jamás pudo resolver la empresa.
Si cuando Mexicana anunció que entraba a la quiebra, los empresarios Anuar Name Yapur y Anuar Name Checa consideraron un positivo que Pablo Azcárraga no hubiera entrado a su negocio de Ocean Star, debido a que ello les podría haber significado problemas con las autoridades, al final, no se escaparon de los mismos.
El incendio de un generador durante su trayecto inaugural, unos días después de que el presidente Calderón inaugurara el crucero, provocó una crisis desde el inicio de la operación de este negocio.
Como antecedente: el barco había operado siempre en aguas europeas y bajo condiciones climáticas muy diferentes a las del Pacífico mexicano; así es que, cuando se logró solucionar el problema del generador, las anomalías técnicas siguieron.
Una falla en el sistema de aire acondicionado obligó a parar una segunda travesía y entonces toda la amabilidad del gobierno federal en el inicio, se convirtió en una supervisión verdaderamente rígida. Fue el capitán Marco Antonio Vinaza, director general de Marina Mercante, de la SCT, quien condujo un proceso en donde surgieron cada vez más exigencias, hasta que resultó evidente que el interés de la dependencia era que el barco no volviera a operar.
Más allá de las fallas técnicas en sí mismas, Ocean Star había sido objeto de un duro y crítico ataque mediático que jamás pudo resolver la empresa, no obstante que despidieron a su primera agencia de relaciones públicas, para poner en su lugar a Gabriel Guerra, quien asegura ser experto en manejo de crisis. Incluso Presidencia fue objeto de juicios negativos, por haber avalado un crucero que sufrió dos descomposturas apenas unas semanas después de que fue inaugurado por todo lo alto.
Una situación realmente desafortunada, pues tras la decisión de Pullmantur de salir después de esta temporada de la ruta del Pacífico, debido a que no tiene barcos suficientes, y del retiro de varias firmas estadunidenses, hoy diversos puertos de cruceros de la zona viven momentos muy difíciles.
La demanda que tuvo Ocean Star probó que el mercado existe, por lo que incluso los Name están explorando las ofertas de cruceros que hay en el mundo antes de tomar la decisión de abandonar definitivamente el proyecto.
Por lo pronto, el barco del que tanto se ha hablado ya está a la venta y su desplazamiento dependerá de qué tan agresivo resulte el precio; con una economía global emproblemada, venderlo adecuadamente puede dilatar uno o dos años.
Mientras tanto, destinos de cruceros como Acapulco, Manzanillo y Mazatlán han visto cómo se reducen las visitas de estos hoteles flotantes, que en el pasado fueron la base de prósperos negocios que hoy languidecen por la falta de viajeros.
