La “dictadura” comercial de Aeroméxico

A partir de un software desarrollado por la IATA, las aerolíneas saben cuántos boletos les vende cada agencia.

Interjet, Volaris y hasta VivaAerobus tienen una buena oportunidad para cambiar la relación de negocios que existe entre las agencias de viajes y las aerolíneas en México y, de paso, afectar la posición de dominancia comercial que tiene Aeroméxico.

La relación que hoy tiene la aerolínea que comanda Andrés Conesa con las agencias, parte de una historia oscura cuando la Confederación Nacional de Asociaciones de Agencias de Viajes, bajo el liderazgo de Óscar Amérigo, aceptó la comisión base de 1% por la venta de boletos.

Esto ocurrió hace años, después de que las agencias agrupadas en AMAAV, la Metropolitana, AFEET y Confetur, le dieron un poder legal a la Conaav que utilizó para ceder a las condiciones que fijaron en aquel tiempo Mexicana y Aeroméxico.

Desde entonces, y hasta la quiebra de Mexicana, ambas compañías establecieron un sistema de comisiones que generó “incentivos perversos”, como dicen los economistas, en donde las principales beneficiarias fueron ambas aerolíneas.

A partir de un software desarrollado por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), las aerolíneas saben cuántos boletos les vende cada agencia y cuál es su participación de mercado.

De esta forma a los agentes les pidieron, para subir sus comisiones, una mezcla de metas que involucran montos efectivos vendidos contra el año previo y cuotas de mercado por aerolínea.

Todo esto se convirtió en algo así como la zanahoria amarrada de un palo que le ponen al caballo enfrente, para que camine sin que la pueda alcanzar.

Efectivamente las dos aerolíneas les pedían incrementos porcentuales en las ventas y una participación de mercado de 60%, por lo que las agencias tenían que apostar por una o por otra.

Al salir Mexicana del mercado, Aeroméxico aumentó esa cuota de mercado a 90%, así es que sólo un puñado de agencias le cumplen medianamente.

El tema incluso sería objeto de una revisión por parte de la Comisión Federal de Competencia, pues hay elementos para pensar en presiones oligopólicas por parte de Aeroméxico.

Pero además Interjet, Volaris y Viva, las otras aerolíneas que han crecido de forma importante dentro del mercado mexicano, tienen una relación de negocio cada vez más importante con las agencias, pero se han resistido a mantenerse fuera del BSP, la cámara de compensación de IATA.

Si cualquiera de ellas, pero sobre todo la más grande que es Interjet, de Miguel Alemán Velasco, aceptara cambiar las reglas del juego y darle un trato de negocio más digno a las agencias de viajes, Aeroméxico tendría que lidiar con un escenario en donde muchos de estos vendedores profesionales dejarían de jugar con sus reglas.

Algo que además beneficiaría al consumidor, pues hoy Aeroméxico, sin competencia, sólo tiene como prioridad reportar buenos números a la Bolsa Mexicana de Valores.

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