Medicina para el miedo
Si con el fin de proteger a los ciudadanos el Estado debe perseguir a los delincuentes, que no nos equipare a los unos con los otros
La justicia no consiste en dar a todos por igual,
sino a cada uno lo que se merece.
“Detenciones sin juez. Cateos sin permiso. Plagios sin prensa”. Esto es más que un encabezado periodístico; resume la perversión que mueve la reforma al Código Penal Federal que propone el Presidente de la República.
La iniciativa prevé que en ciertos delitos considerados como graves ya no hará falta la autorización de un juez para perseguir al crimen.
Los ministerios públicos podrán ordenar cateo de domicilios por denuncia anónima; realizar operaciones encubiertas; intervenir llamadas telefónicas; entrevistar a testigos; revisar personas; inspeccionar vehículos… Ordenar capturas “en caliente”.
Se autoriza que un testigo podría ser videograbado y usar sus dichos con posterioridad, incluso si muere.
La prisión preventiva deja de ser la medida cautelar más importante. Se aplicará de oficio en casos de delincuencia organizada, violación, narcotráfico, trata de personas o en delitos cometidos por medios violentos; en los demás casos, la prisión preventiva quedará a criterio del juez.
El nuevo Código prevé impedir a los medios de comunicación difundir casos de secuestro para evitar que se ponga en riesgo la vida de las víctimas.
Según unos, la iniciativa del presidente Felipe Calderón se justifica: “Es para agilizar la actuación ministerial de la autoridad en contra de la delincuencia”. Según otros, revela la desesperación del gobierno para combatir al “enemigo” que va ganando la guerra.
De aprobarse en el Congreso, tendremos que acostumbrarnos a vivir entre dos fuegos. Con la congoja de esperar a que nos asalte la delincuencia o ver cuándo se nos mete la policía a la casa.
Nos podría pasar como al poeta Efraín Bartolomé que no olvidará la madrugada del 10 de agosto. Bartolomé dormía en su casa con la familia. A las dos y media de la mañana alguien derribó la puerta. Entró un comando de encapuchados. Fueron 40 minutos de terror. Nadie daba explicaciones. Después se supo que eran policías. No mostraron orden de cateo. Voltearon la casa. Se robaron un reloj. Según Bartolomé, los intrusos buscaban armas.Se le metieron a su casa porque buscaban a La Mano con Ojos. Porque sí.
Con el nuevo Código que propone el gobierno calderonista, este procedimiento ilegal sería legal e incontestable.
¿El Estado quiere darle forma a lo que es fondo?
Está reconociendo su incapacidad al tratar de imponer por la fuerza lo que no ha podido cumplir: proteger a los ciudadanos.
Por ello pretende cambiar la Constitución, no para mejorarla, sino con el fin de justificar la incapacidad de cumplirla.
Si para proteger a los ciudadanos el Estado debe perseguir a los delincuentes, que no nos equipare a los unos con los otros.
Ese es el verdadero problema.
MONJE LOCO. ¿La iniciativa del nuevo Código penal es una reedición de la pospuesta Ley de Seguridad Nacional? Nadie sabe, nadie supo.
Twitter: @JoseCardenas1
