¡Se acabó la era de los activos bancarios sin riesgo!
Hay un tema que parece crítico para todos y es el asunto de Basilea II y los estrés test que realizó el regulador bancario europeo a los bancos sistémicos
WASHINGTON, DC.– Si algo puede definir con claridad el ambiente que antecede la reunión conjunta de gobernadores y bancos centrales de los 186 países que forman parte del FMI y del Banco Mundial son las advertencias de que puede ocurrir otra catástrofe financiera por la falta de compromisos políticos en los países avanzados, particularmente en Estados Unidos, Francia y Alemania.
Aunque los acuerdos políticos se definen más o menos en España o Italia, e inclusive parece que se alcanzará un acuerdo para evitar que Grecia entre en default, en todos coincide con que están por entrar en un proceso electoral y lo que les importa a los políticos es la visión de sus constituencies más que de sus electores y ciudadanos.
El asunto es que los discursos parecen llamar a la catástrofe, a la generalidad, pero en la práctica ningún funcionario del FMI o del BM incluyendo sus cabezas se compromete porque saben que les cuesta la chamba con sus constituencies.
Pero el que ha comenzado a romper el entorno es el grupo BRIC, comenzando por China y Brasil, que insistirán con voz conjunta en una mayor participación en la canasta de monedas global y, en su incorporación efectiva a las pláticas del G7 el viernes próximo.
Como sea, hay un tema que parece crítico para todos y es el asunto de Basilea II y los estrés test que realizó el regulador bancario europeo a los bancos sistémicos y, que a juicio de muchos, pareciera una suerte de “maquillaje” avalado por la misma autoridad que pretendió dar confianza a los inversionistas y que hoy está en entredicho. En el FMI no se atreven a señalarlo en directo, pero en el fondo, hasta en el AII que encabeza Josef Ackermann del Deutsche Bank, lo tienen claro.
Lo ocurrido fue que varios bancos –pero no se dice cuáles—si bien reconocieron en sus resultados de intermediación financiera algunas pérdidas asociadas a la deuda europea o interbancaria, dejaron otra parte sin provisionar porque no fueron transparentes en la forma en que revelaron sus concentraciones y posiciones en riesgos soberanos.
Y como dice José Viñals, consejero financiero del FMI, la crisis de la deuda soberana en los países avanzados muestra que aún en esas economías calificadas con “AAA” hay riesgo de default y se tiene que provisionar.
De ahí el llamado de la Asociación Internacional de Estándares Financieros, porque de acuerdo con la regla básica de Basilea II, se tiene activos con cero-riesgo en la evaluación crediticia sólo en algunos tipos de activos de crédito como los de EU, Francia, Gran Bretaña, pero aún en ese caso, las instituciones globales que utilizan modelos internos pueden asignarles un riesgo mayor atendiendo a factores de evaluación fiscal, y hacer público a sus inversionistas el que están reestimando ese riesgo porque consideran que ha presentado un deterioro como se mostró en el caso de Francia, donde algunos bancos de la zona euro como uno de los suizos, los mantuvo como si nada hubiera pasado.
No hay mucha información y se presume que algunos grandes bancos lo hicieron pero que dependerá de los supervisores de cada país (ya que el comunitario ya no es creíble), para que se evalúen los riesgos de los bonos soberanos que tienen en sus balances de forma adecuada ya que la era de los activos cero riesgo parece que llegó a su fin. ¡Y digo parece porque el tema tiene más fondo que las cavernas de Tuzandepetl!
Pensando esto, imagine la pérdida que tendrían las reservas internacionales de los bancos centrales que totalizan más de siete mil 500 billones de dólares (trillones), una décima parte de los activos en custodia entre inversionistas internacionales y donde 55% está invertido en activos denominados en dólares, otro 30% en euros y, una buena parte son deudas soberanas.
La pregunta sería si también para los bancos centrales llegó la etapa del “no longer a risk-free rate”, y todo lo que ello implica.
Fíjese el detalle. Hoy la deuda soberana de México se ha ubicado entre 100 y 120 puntos base sobre notas y bonos del Tesoro, y con la crisis financiera y fiscal en Europa, las tasas de España, Italia e incluso Francia su calificación soberana se encuentra varios rangos arriba de la BBB+ mexicana, pero sus tasas riesgo-país reales están duplicando o triplicando a las tasas mexicanas.
Esa es la gran distorsión y es el tema de fondo de la crisis, que por un lado expresa el elevado deterioro de la capacidad fiscal y financiera de los países emisores de deuda y, por otra, la renuencia del sector privado a capitalizar adecuadamente los riesgos que traen en el estómago, pero si lo vemos en el fondo, también implica revisar las condiciones en las que se viene calificando el riesgo crediticio soberano en el mundo, algo que en este momento pareciera descalabrado, ¿no cree?
