Que Dios nos agarre confesados

¿Ya nos llevó la tostada y la guayaba? Esta pregunta fue parte de las conversaciones de miles de mexicanos en la semana.

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

¿Qué está pasando con la sociedad? ¿Se está volviendo loca? ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Ya nos llevó la tostada y la guayaba? Estas preguntas fueron parte de las conversaciones de miles de mexicanos que, durante la semana, fueron testigos de hechos fuera de toda proporción.

La semana arrancó con un video que mostraba a dos princesas de la hermana República de ‘Vulgaria’, dando cátedra de inmovilización policiaca. Independientemente de las críticas al reprobable comportamiento que tuvieron estas dos wannabes de Chimoltrufia, el cual ya ha sido ampliamente comentado, existen otros elementos muy graves en la actuación de los policías.

Después de observar cómo dos fulanas lograban controlar a los agentes de la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal con base en groserías, insultos, gritos y arañazos, la gente empieza a entender por qué la inseguridad en el país está como está y por qué la mujer indígena Jacinta Francisco Mariscal, pasó tres años en prisión acusada de secuestrar ella sola a seis agentes de la AFI.

Pero aun cuando era evidente que los policías mostraron ineptitud, incapacidad y cobardía, a juicio del Secretario de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, sus muchachos actuaron con prudencia, ya que se hubiera podido llegar a problemas mayores si se hacía cumplir la ley. Es decir, que en la impartición de justicia sólo hay de dos sopas: o humillación o brutalidad policiaca. Entonces, sólo queda pedir que Dios agarre confesados a los capitalinos, ya sea de los policías prudentes que no hacen nada, o de los que se sienten Rambos, que sí hacen.

Esta noticia todavía seguía comentándose junto con las ejecuciones de la semana, cuando Monterrey presenció el más cruento ataque terrorista perpetrado por el crimen organizado contra civiles. Por supuesto, los consabidos mensajes oficiales de condolencias e indignación, la millonaria recompensa para atrapar a los culpables, los llamados entre actores políticos para ponerse a trabajar y las renovadas declaraciones de guerra al crimen no se hicieron esperar. Nada de esto, sin embargo, le da esperanzas a la gente de que esto no se vaya a repetir. Es más, el miedo está comenzando a desquiciar a la gente de una forma alarmante, tal y como está pasando con el ex presidente Vicente Fox, quien, debido a un ataque de pánico, le dio diarrea verbal y pidió tregua y amnistía a los criminales.

El día del Presidente

En este ambiente de crispación y de violencia, el presidente Felipe Calderón enviará su V Informe de Gobierno al Congreso de la Unión. Hoy, Excélsior saca un muy interesante reportaje sobre cómo ha ido evolucionando el protocolo de los informes de gobierno. Los políticos se congratulan de haber terminado el llamado ‘Día del Presidente’, pero la verdad es que lo único que cambió fue la forma, porque el fondo sigue igual. Desde que se instituyeron los informes de gobierno a la fecha, los presidentes presentan su visión del estado que guarda la Nación, la cual es inversamente proporcional a lo que la gente realmente piensa; esto no ha cambiado. Antes, los presidentes se rodeaban de su gente, allegados, amigos e invitados que sabían que no los iban a increpar. ¿Ahora? Igual. Antes, el informe se presentaba en el Congreso, ahora en el Auditorio Nacional. Antes se pagaban spots, anuncios en radio y televisión, esquelas y mensajes para dar a conocer lo maravilloso del gobierno. ¿Hoy? También.

Pero, además, aunque el besamanos no hubiera sido eliminado a mediados de los 90, la influenza hubiera acabado con esta tradición. Lo mismo hubiera pasado con los recorridos del Presidente en el carro descapotable. Actualmente, por seguridad, ya no serían posibles.

Pero hoy, más que nunca, el Ejecutivo está obligado a dar un informe realista; ya las buenas noticias se escuchan todos los días en los spots que se colocaron en radio y televisión para conmemorar cinco años de gobierno, igualito que se hacía hace 60 años.

Temas: