Papillas caseras. Pros y contras
La alimentación del bebé no debe representar un problema logístico
Es increíble ver crecer a nuestros hijos. Cada vez que hacen algo nuevo, surcan nuestro corazón. Yo ya soy mamá y hay dos cosas que quedan por siempre grabados en tu memoria. Cuando empieza a caminar y a comer. Es que no les puedes quitar los ojos de encima... Como si quisieras asegurarte de que nada les va a pasar. Cuando empiezan a caminar te transformas en su sombra. Cuando empiezan a comer, desaparece el tiempo. Puedes pasarte tres horas en la misión, con tal de que tu bebé esté bien nutrido. Porque nos importa y mucho. Habrá mamás que prefieren comprar las papillas enlatadas. Se ahorran tiempo, sobre todo si trabajan o no saben cocinar. Otras preferimos hacerlas... por varias razones.
- Estamos al tanto del 100% de los ingredientes.
-Es más barato.
-Tienes más opciones de frutas y verduras. Finalmente las que elige la industria son bastante limitadas. Sobre todo si vives en un país agrónomo. No vas a encontrar melón ni aguacate enlatado.
-Acostumbras al bebé a comer lo mismo que tu familia.
Tal vez sea muy intenso, pero da mucha confianza estar al mando de los nutrientes que le das a tus hijos.
Las papillas procesadas se hacen a temperaturas muy elevadas para matar las bacterias y prolongar su fecha de caducidad. Pero esos mismos grados acaban con muchos de sus nutrientes. Entonces los adicionan artificialmente. ¿Cuántas vitaminas está masticando tu bebé? No hay que olvidar que también se pueden intoxicar y mermar de alguna forma su sistema inmunológico.
...Ahora, comprar papillas también tiene sus puntos.
-Te ahorran muchísimo tiempo.
-Son fáciles de transportar.
-Las porciones ya vienen predeterminadas. Así te aseguras de que la cantidad que está ingiriendo es la correcta.
-Almacenarlas es sencillo y no es necesario ocupar espacio en el refrigerador. Además puedes contar con la comida del mes, si la compras con antelación.
Si no quieres comprometerte a preparar las papillas, tampoco te sientas negligente. Detrás de cada lata hay un montón de científicos que seguramente saben más de nutrición que tú. Aparte, es tan poco el tiempo en que los niños consumen papillas, que puede ser más interesante concentrarte en lo que le comen, cuando ya mastican.
Si decides hacerle su papilla, te paso unos TIPS, para que no se te haga tan tedioso.
-Probablemente tengas una sopita de verduras. ¡Licúala y listo!
-Pero en la primera etapa comen de una sola verdura. Así que toma un pocillo y pon a hervir el agua con sal y un cuartito de cebolla, para darle sabor. Ya que hierva, incorpora tu verdura picada en trozos grandes y pelados, si es necesario. Dale 10 minutos. Escúrrela y licúala. Reserva el agua para hervir otras verduras. Así agarra más saborcito el caldo.
-Cuando empiecen a comer proteína, incorpora el pollo o la carne de tu elección, al agua. Licúa todo junto.
-Cuando empiecen a comer de todo, pues aprovecha la comida que hiciste para la familia y licúala. Este método te ahorra mucho tiempo. Porque no necesitas hacer nada especial.
La alimentación de tu bebé no debe representar un problema de logística. Lo primordial es que coman. Lo que elijas va a estar bien. Todo está en la moderación. Si eres de las que hacen su comida, no te agobies por pasearte con refractarios. Agarra uno enlatado y sé feliz. No hay que “clavarse un vidrio” en este asunto porque las dos opciones te aseguran el estado nutricional óptimo de tu bebé. Sólo es cuestión de escoger. Es igual que si tuvieras que decidir entre comprar plátanos o mangos... ¿Las hago o no las hago? Depende de ti.
