Control del tránsito
Quienes usan transporte terrestre destinan dos horas al día para ir al trabajo
En el DF están registrados más de tres millones de automóviles, y hay que añadir otro millón y medio en los municipios conurbados.
Los estudios sobre la pérdida de horas/hombre en el Valle de México asociados al tránsito establecen que los que usan regularmente el transporte terrestre para movilizarse (público y/o privado) destinan en promedio dos horas diarias para ir al trabajo. Si el salario promedio de cotización en el IMSS es de 2.5 salarios mínimos, entonces dos horas al día implica una pérdida de mil 125 pesos por persona al mes. Este monto, multiplicado por los millones de personas que pierden su tiempo en el tránsito diario, representa mucho dinero para la economía y, especialmente, para el medio ambiente, puesto que el tránsito:
• Conlleva un mayor consumo de combustibles que, al ser quemado dentro de los motores, se liberan a la atmósfera toneladas de gases efecto invernadero que están dañando el medio ambiente, no sólo local sino del planeta.
• La contaminación por los gases derivados de la combustión tiene, además, efectos negativos en la salud (problemas respiratorios y cardiacos).
• Implica pérdida de horas que ya no se dedican a la convivencia familiar y al enriquecimiento personal, físico y espiritual.
Una propuesta de solución para mitigar los efectos negativos del tránsito es instalar señalamientos de carga vehicular a base de colores en las vialidades primarias.
En las entradas a dichas vialidades y en ciertos lugares visibles próximos a éstas pueden colocarse pantallas que muestran información de la carga vehicular. El verde significa que la vialidad está despejada; el amarillo, que tiene carga vehicular moderada, y el rojo, que el tránsito está a vuelta de rueda. Las pantallas cubrirían tramos de las vialidades. Asimismo, señalarían una estimación del tiempo promedio que tardaría un automovilista en recorrer el tramo y pasar al siguiente. Para ello se necesita colocar sensores de tránsito (pueden estar en el piso en forma de cables) que envíen la señal de cuántos autos por minuto están circulando por ahí y a qué velocidad.
Esta tecnología ya se aplica en algunos bancos o en negocios, donde las personas tienen que hacer fila para que sean atendidas. Cuando alguien ingresa a la fila, un sensor lleva la cuenta de las personas y calcula el tiempo que permanecerá esperando con base en el promedio en que se está atendiendo a los que ingresaron antes.
Así, los automovilistas podrán saber anticipadamente si una vialidad está en rojo para buscar una alternativa o, si ya están en ella, salirse cuando haya oportunidad. Así se evitaría que la avenida colapse más. Por ejemplo, un automovilista va por Reforma a la altura de la Fuente de Petróleos y se dirige al sur de la ciudad pretendiendo hacerlo por Periférico. Con las pantallas, podría saber cómo está el tránsito en Reforma-Viaducto. Si está en rojo y le tomará 45 minutos llegar al Viaducto, podría seguir por Reforma y tomar Chivatito o Circuito Interior-Revolución.
Esta propuesta no implica comprar una tecnología especial ni erogar cuantiosos recursos. Los sensores de tránsito ya los tiene el DF. Sólo faltaría adquirir las pantallas y elaborar el sistema que permitirá su funcionamiento.
*Doctor en derecho.
