No es ignorancia

Richard Kuhn, premio Nobel de Química,dijo:

La peregrinación del domingo pasado, 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, perdura en la mente de muchos mexicanos, así como la imagen de la Guadalupana. No es asunto de creer o no creer, de tener o no la fe del carbonero que no exige pruebas ni explicaciones, ni tampoco de discutir si es o no Nuestra Señora, porque Ella ahí está. Como probablemente en ningún otro país del mundo, los científicos aquí, incluyendo los de la NASA, han estudiado la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y llegado a la conclusión de que no fue pintada por mano humana alguna.

Millones y más millones de mexicanos y extranjeros han acudido a la Basílica de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac, para alabar a la Virgen. Anteayer se calcularon más de siete millones de peregrinos, cansados, pero felices de venir a ver a la Virgencita, cargando a sus niños y sus cobijas, provistos de algo que comer, como cada año llegaron a pernoctar afuera de la Basílica con la esperanza de poder entrar al amanecer y estar en presencia de Nuestra Señora.

La caminata, horas y a veces días, había sido larga, pero quedaba compensada con estar cerca de la Virgen. Eran los privilegiados porque los hubo, más pobres que ellos, que no pudieron acudir.

En lo referente a la Virgen de Guadalupe pienso en el padre Xavier Escalada, sacerdote jesuita nacido en España, misionero en Japón y en México, país al que mucho amó, investigador que descubrió el Códice 1548, a la fecha llamado Códice Escalada. Examinado por científicos de prestigio mundial, este documento con dibujos de apariciones de la Virgen del Tepeyac y la firma de fray Bernardino de Sahagún fue declarado auténtico.

El padre Escalada, que en México murió, en octubre de 2007, fue colaborador de Excélsior y autor de innumerables libros, muchos de ellos con valiosas imágenes y calificados como libros de arte. Autor también de una valiosa Enciclopedia guadalupana, en cinco tomos. El padre Escalada, siempre dispuesto a hacer el bien. En su libro Guadalupe. Arte y esplendor, este sacerdote, investigador y artista, se refiere a la proporción áurea, definida como armonía entre la partes y el todo, que es en sí perfección y se encuentra en el ayate de Juan Diego en el que la Virgen quiso pintar su imagen, Xavier Escalada, sacerdote, hombre de bien. Vayan estas líneas como homenaje a su memoria.

Acerca de las 46 estrellas del manto de la Virgen di alguna vez a conocer en algún artículo los datos publicados en Guadalupe. Arte y esplendor, donde el autor explica que las estrellas del manto corresponden a la posición de las constelaciones en el cielo del solsticio de invierno de 1531. Dichas constelaciones son: Boyero, Cabellera de Berenice, Perros de Caza, Auriga, Toro, Ofiuco, Escorpión, Hidra, Libra, Lobo, Centauro, Cruz del Sur y Can Menor.

Añade Xavier Escalada: "Con la ayuda de un planetario Spiz Jr. de mapas celestes, como el de Brown S., en su libro All About Telescopies (Edmund Scientific, New Jersey, 1982) aparece en todo su esplendor la figura estilizada de la Virgen, cubriendo el cielo con el "efecto amórfico".

En amplificaciones de los ojos de la Virgen aparece reflejado el rostro de Juan Diego, sin retoque alguno. Richard Kuhn, premio Nobel de Química 1938, dijo: "Los colorantes de la Guadalupana no son del reino vegetal ni mineral ni animal".

Científicos e ignorantes, muchos son (somos) los que amamos a la Virgen de Guadalupe. No es Ella una imagen folclórica para entretener al pueblo, a la que algunos así califican con una peyorativa sonrisa.

Jesucristo perdonó. La Inquisición asesinó. Amar y venerar a la Virgen de Guadalupe no es ignorancia. Es fe.

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