Januca. Fiesta de las Luminarias

Judea formó parte del Reino Ptolomaico de Egipto hasta el 200 a.C cuando Antíoco Epífanes, rey de Siria, derrotó a Ptolomeo IV en la Batalla de Panion. Entonces Judea terminó bajo la administración del Imperio Seleucida. En un intento de conciliación, Antíoco III ...

Judea formó parte del Reino Ptolomaico de Egipto hasta el 200 a.C cuando Antíoco Epífanes, rey de Siria, derrotó a Ptolomeo IV en la Batalla de Panion. Entonces Judea terminó bajo la administración del Imperio Seleucida.

En un intento de conciliación, Antíoco III les había concedido el derecho de vivir de acuerdo a sus costumbres.

Pero para 175 a.C su hijo, Antíoco IV invadió Judea. Un violento perseguidor semita. Profanó su templo y suprimió los sacrificios de expiación por tres años.

-Una secuencia de animales y olores ofrecidas a Jehová con el fin de reconciliar su alma-. Se dice que Colocó un ídolo de Zeus en el altar del Templo de Jerusalén y obligó a los judíos a rendirle culto a los dioses griegos.

Reaccionando a esta persecución helénica, Judas Macabí y sus cuatro hermanos organizaron un grupo de resistencia.

Los guerreros macabeos lucharon contra el paganismo y la tiranía antisemita. Eran pocos. Pero su fe tenaz obtuvo la victoria militar después de tres años de combate.

Fue una guerra que no obedeció a la muchedumbre, sino a la fuerza celestial.

La insolencia griega y siria de Judea trató de destruirlos. Pero finalmente retomaron sus tradiciones y se apoderaron de su vida y su ley.

Januca, entonces, evoca el anuncio del profeta Zacarías: "No con ejército, ni con fuerza, sino con espíritu".

La ley judía retoma el control de Jerusalén y la reinagura. De ahí se etimología "inaugurar" o "dedicar".

Sería absurdo descuidar este acontecimiento porque equivaldría a extraviar su identidad.

Hay momentos de la vida en que es necesario voltear al pasado y valerse de él, para fructificar en el futuro.

Los macabeos rescataron la dignidad de sus creencias y tradiciones.

Asearon el Templo. Retiraron los símbolos griegos. Y cada 25 del mes de kislev aluden el evento que vindicó su dogma, por allá del año 164 a.C.

Según la tradición, cuando los macabeos entraron al templo, descubrieron que el aceite de la menorah había sido profanado. Sólo quedaba una tinaja de aceite purificado para el rito de reconsagración. Suficiente para un día nada más. Necesitaban una semana para purificar más. Y aconteció el milagro.

Encendieron la menorah y ardió por ocho días. Por eso la menorah de Janucá tiene ocho velas (sin contar la vela shamash -utilizada para encender las otras-). Por eso, la festividad de Januca dura ocho días.

Se celebra encendiendo cada noche una velita del menorah. Yeshua, está representado por la Velita Mayor que es la que se encarga de darle luz a cada velita, cada noche. Y éstas deben de arder por lo menos media hora después de que oscurece.

Su intención no es alumbrar dentro de la casa, sino fuera. Por lo mismo se colocan cerca de las ventanas y del lado opuesto del mezuzá.

Los ashkenazi acostumbran tener un menorah por cada miembro de la familia. Los sefaradíes tienen uno para todo el hogar.

Los niños acostumbran jugar con dreidels. Una especie de perinola de cuatro caras que hacen girar con los dedos. Van ganando o perdiendo golosinas según la cara en la que caiga el dreidel.

Los alimentos que se sirven son elaborados con aceite. Durante ocho días llenan la casa de regalos para los niños y la esposa.

Espero que disfruten tanto como yo, al entender y disfrutar de otras costumbres y culturas. Esta, realmente me parece admirable... ¡Magnífica! ¡Espero que también les guste!

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