Venezuela carece de sistema de alerta sísmica; "estamos desprotegidos, sólo vivimos rezando"
La venezolana Carolina González lamenta vivir en incertidumbre tras el crujir de la tierra en un país que ya estaba roto por la crisis económica, política y de derechos humanos que lo afecta desde hace décadas

La naturaleza no entiende de crisis políticas ni de colapsos económicos, pero su impacto se multiplica cuando golpea un suelo ya frágil por la precariedad. Venezuela, un país que navega entre la incertidumbre y la resiliencia, fue sorprendido el miércoles pasado por el rugido de la tierra. Dos potentes terremotos consecutivos, de 7.2 y 7.5 grados de magnitud, han dejado, hasta el último balance oficial, a al menos 235 fallecidos y más de mil 500 personas heridas.
Mientras las brigadas de Protección Civil remueven escombros en busca de personas con vida, la narrativa oficial choca con la realidad de quienes, en las regiones, intentan armar el rompecabezas de la tragedia. La venezolana Carolina González, jefa de redacción del diario El Carabobeño, vivió el sismo desde un piso 13 en el estado Carabobo. “Fue terrible, de verdad fue terrible... esto se movió de una manera brutal”, relata a Excélsior, en medio de la desesperación por la “lenta” respuesta de las autoridades para atender la tragedia.

Para Carolina, la falta de un sistema de alerta sísmica oficial es una muestra más de ineficiencia:
Aquí realmente estamos bastante desprotegidos... nos enteramos ya cuando nos agarró el temblor. No tuvimos una alerta con tiempo de antelación”.
La única advertencia llegó por aplicaciones móviles privadas que su hija tiene instaladas, lejos de cualquier protocolo gubernamental.
El bamboleo era terrible, terrible. Afortunadamente no hay grietas ni nada de eso, pero sí fue un susto y, bajar del piso 13 hasta abajo, se te hace una eternidad. En el momento en que paró el primer sismo, hubo unos segundos de margen con el segundo, aprovechamos para correr y bajar por las escaleras y la gente estaba abajo atacada, gente llorando, desesperada”, recuerda con voz que refleja la impotencia y tristeza por una realidad que se complica.
La presidenta interina Delcy Rodríguez advirtió este jueves que la cifra de víctimas podría aumentar conforme los rescatistas logren acceder a zonas incomunicadas. Subrayó que el estado más afectado por los sismos fue La Guaira, de donde las imágenes en redes sociales y medios locales reflejan la devastación.
SIN DINERO NI SERVICIOS BÁSICOS
Carolina expresa una preocupación que, cuenta, es la de muchos de sus connacionales: “¿Cómo enfrentar una emergencia nacional cuando el país carece de servicios básicos confiables?”.
Aquí estamos sin luz. Había llegado la luz después de los terremotos, pero hizo una explosión por ahí, porque los equipos aquí todos son viejos, malos. Aquí no ha habido reposición de equipos y pues se dañan. Cae una lluvia y nos quedamos sin luz”.
A esto se suma la asfixia económica. Con una inflación que Carolina califica de “brutal” y un salario mínimo que apenas roza los 20 dólares (complementado con bonos insuficientes), la capacidad de reconstrucción de las familias es nula. “En el ámbito económico, la inflación en Venezuela es brutal... De una semana a otra el incremento puede ser de 10 a 20 dólares, y eso pega en el bolsillo... los ingresos tampoco son tan altos”, dice.
“Estamos un poco como desesperanzados”, confiesa la venezolana al destacar que el cambio político prometido tras la detención de Nicolás Maduro no se refleja en los bolsillos ni en la democracia, mientras la represión y la persecución a medios independientes persisten.
Eso no ha cambiado porque tenemos presos políticos. Todavía siguen torturando a la gente, siguen metiendo presa a la gente. Entonces yo de verdad ese cambio no lo he visto”, lamenta.
La periodista también subrayó lo difícil que es enfrentar la furia de la naturaleza ante las severas limitaciones que enfrentan para informar en un entorno de censura y asfixia financiera: “Desde el año 2016 perdimos la edición impresa, porque el gobierno monopolizó el papel. Ahora estamos solamente en la web y seguimos bloqueados”.
Hoy, Venezuela exige claridad y ayuda internacional que el gobierno hasta la mañana de este jueves titubeaba en aceptar plenamente. Varios países, entre ellos Estados Unidos, El Salvador y México, ya ofrecieron apoyo al país sudamericano.
Yo no sé si estén en capacidad de atender una emergencia como ésta. Necesitamos claridad, saber qué está pasando, dónde estamos parados y cómo se puede resolver. Aquí sólo vivimos rezando”, concluye González.
EL USGS CALCULA MILES DE MUERTOS
Los modelos del Servicio Geológico de Estados Unidos sugirieron que las muertes podrían superar las 10 mil, tras los dos poderosos terremotos del miércoles que causaron estragos en la capital Caracas y otras localidades cercanas.
