Imagínese que usted se presenta a registrar a su bebé, ya de un año. Durante todo ese tiempo usted lo ha llamado Emeterio, el niño sonríe cuando lo escucha y los ojitos de le iluminan; toda la familia lo llama “Emeterio”, pero de cariño le dice Eme. El bebé es popular en el barrio porque hace años que no había niños, más bien puros adultos mayores y a todos ya les conocían demasiado sus mañas. La presencia de Eme es un aire fresco y perfumado que llena de esperanza a la comunidad, esperanza de renovación y nuevas energías. Y Eme se convierte en el tema favorito de conversación a la hora del café: que si ya camina, que si ya dice mamá, etcétera. Y le llueven regalos con su nombre bordado, pintado, grabado. Y se hacen canciones y corridos con el futuro promisorio de Emeterio. Y usted está sonriendo recordando los éxitos de Eme cuando de su ensoñación lo despierta el juez de lo Civil con la pregunta “¿y qué nombre le pondrá?”. Emeterio, por supuesto. “Pues no me gusta ese nombre… tiene tres E, le van a decir Eme y se confundirá con la letra M de México y no lo apruebo: tiene dos meses para cambiarlo y regresar al Juzgado”.
Más o menos esto sucedió en la pasada sesión del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, INE. Se reconoció positivamente que cumplimos con todas las reglas de la ley electoral y se aprobó por unanimidad el registro de Somos México como partido político, pero se nos exige que cambiemos de nombre y emblema después de casi 18 meses de usarlos y de generar un amplio reconocimiento de nuestra marca. El 25 de enero de 2025 entregamos al INE la solicitud de permiso para iniciar las actividades en pos del registro. La solicitud se hizo a nombre de la AC, Personas Sumando en 2025, avisando que se usaría el nombre SomosMx con un emblema que usaba el rosa intenso, característico del movimiento social conocido como la Marea Rosa. Una semana después, el 5 de febrero, el INE nos dio luz verde sin hacer objeción alguna a nuestra identidad gráfica ni a nuestro nombre. Durante casi 18 meses, la autoridad electoral incorporó esa identidad gráfica a sus sistemas, certificó 205 asambleas, asegurándose que mantas, camisetas y volantes a nombre de Somos México tuvieran facturas legítimas y verificó 294,141 afiliaciones bajo esa identidad.
La consejera presidenta, Guadalupe Taddei, afirmó en esa sesión que decidirían el registro con un solo parámetro: “El cumplimiento de la Constitución, de la ley y de las reglas que fueron conocidas por todas las organizaciones desde el inicio del proceso”. Pero a dos meses de que inicie el proceso electoral, la primera semana de septiembre, se inventan nuevas reglas y se le pide a Somos México que cambie de nombre y de emblema. Esto es un atropello mayúsculo. Los nuevos partidos iniciamos con una gran desventaja: a escasas semanas que inicie el periodo electoral y con prerrogativas y recursos financieros anoréxicos. Es difícil no interpretar esta exigencia aprobada en una apretada votación 5 a 6, y que no tiene fundamento legal alguno, como una estratagema para aumentar la desventaja con la que vamos a la competencia.
La ley plantea que la denominación de los partidos políticos debe estar “exenta de alusiones religiosas o raciales y que no sea igual o semejante a la utilizada por partidos políticos existentes”. En 2025, un partido local con presencia en varios estados, Fuerza por México, inició ante el Tribunal Electoral (TEPJF) un juicio para que SomosMx modificara emblema y denominación y… perdieron el juicio. El TEPJF encontró que el emblema y la denominación son “plenamente identificables” y no generan confusión. En el plazo que marca la ley, de cinco días hábiles, impugnaremos ante la Sala Superior del TEPJF la resolución del INE y esperamos que el Tribunal sea fiel al criterio expresado en ese juicio hace apenas un año.
Para decirlo en lenguaje llano, el argumento de la mayoría de consejeros y consejeras que votaron para que cambiáramos de identidad es que nuestro nombre y emblema son potentes y pegajosos, características elementales de la mercadotecnia política. Argumentan que incluir la palabra México junto a la expresión verbal Somos de alguna manera “induce” al elector a nuestro favor. Nuestro nombre fue escogido en asambleas y plenarias de simpatizantes precisamente para aportar un elemento que expresara amor por nuestro país en contraste con quienes afirman que sólo hay una forma de ser buenos mexicanos, la suya. En criterios establecidos por el INE desde 2018 se planteó que “el sustantivo propio México no puede concebirse como unívoco o de propiedad exclusiva de partido político alguno” y que existe plena libertad para su uso. El Tribunal Electoral ratificó este criterio planteando que se puede usar el nombre de nuestro país “mientras existan otros elementos de distinción”.
Abran las puertas, derriben las telarañas y dejen que la ciudadanía exprese cómo ama y defiende a México sin que nadie le diga que sólo hay una forma de hacerlo. Y conjuguemos el verbo en la tercera persona que incluye a todos: Somos México.
