Tras dimisión de Starmer, Reino Unido se prepara para su séptimo primer ministro

Reino Unido ha intentado trazar su propio camino, pero ha tenido dificultades para impulsar su economía de bajo crecimiento, lastrada por una elevada deuda y unos gastos sociales.

Keir Starmer anunció su dimisión como primer ministro del Reino Unido
Keir Starmer anunció su dimisión como primer ministro del Reino Unido tras meses de crisis políticas, rebeliones internas en el Partido Laborista.AFP

Keir Starmer anunció su dimisión como primer ministro del Reino Unido tras meses de crisis políticas, rebeliones internas en el Partido Laborista, malos resultados electorales y una creciente pérdida de confianza en su liderazgo. Su salida abre una nueva etapa de incertidumbre para el país y convierte a Reino Unido en una de las democracias occidentales con mayor rotación de líderes en la última década.

La renuncia de Starmer llega exactamente diez años después del referéndum que cambió el rumbo del país: el Brexit, una decisión que continúa definiendo la política británica y que desencadenó una sucesión de gobiernos marcados por crisis económicas, divisiones partidistas y desafíos geopolíticos.

El Brexit, el origen de una década de inestabilidad

El 23 de junio de 2016, el 52% de los británicos votó a favor de abandonar la Unión Europea. El resultado provocó una sacudida política inmediata y llevó a la dimisión del entonces primer ministro David Cameron, quien había convocado la consulta convencido de que la permanencia vencería.

Lo que siguió fue una década de inestabilidad institucional sin precedentes en la política británica moderna.

La sucesora de Cameron, Theresa May, intentó negociar la salida de la Unión Europea, pero quedó atrapada en un Parlamento dividido. Su incapacidad para desbloquear el proceso acabó provocando su renuncia en 2019.

Boris Johnson y la promesa de “hacer realidad el Brexit”

El vacío fue ocupado por Boris Johnson, una de las caras más visibles de la campaña favorable al Brexit. Con el lema “Get Brexit Done”, obtuvo una victoria aplastante en las elecciones de diciembre de 2019 y logró materializar la salida británica de la Unión Europea el 31 de enero de 2020.

Sin embargo, el liderazgo de Johnson quedó erosionado por una larga cadena de escándalos políticos y controversias durante la pandemia de COVID-19. La presión dentro de su propio partido terminó forzando su dimisión en 2022.

El nuevo diputado laborista por Makerfield, Andy Burnham
El nuevo diputado laborista por Makerfield, Andy Burnham, visto a través de la ventanilla de un taxi londinense, sale de la estación de Euston en Londres.AFP

Liz Truss y el gobierno más breve de la historia británica

La llegada de Liz Truss agravó la percepción de inestabilidad.

Su programa económico basado en recortes fiscales sin financiación desencadenó una fuerte reacción de los mercados financieros, provocó un aumento de los costos de endeudamiento y obligó al Banco de Inglaterra a intervenir para evitar una crisis mayor.

Truss permaneció apenas 44 días en el cargo, convirtiéndose en la primera ministra con el mandato más corto de la historia contemporánea del Reino Unido.

Rishi Sunak: estabilidad temporal en medio de las dificultades

Tras el colapso político de Truss, Rishi Sunak asumió el poder con la promesa de restaurar la estabilidad económica y la credibilidad internacional del país.

Aunque logró mejorar parcialmente las relaciones con Bruselas mediante un acuerdo sobre Irlanda del Norte, nunca consiguió revertir el desgaste acumulado por los conservadores tras años de crisis políticas y económicas.

En mayo de 2024 convocó elecciones generales con una amplia desventaja frente al Partido Laborista.

La llegada de Starmer y el fin de la esperanza laborista

La victoria laborista de julio de 2024 fue presentada como el inicio de una nueva etapa.

“Dijimos que pondríamos fin al caos y lo haremos”, declaró entonces Keir Starmer tras obtener una mayoría parlamentaria contundente.

Sin embargo, el entusiasmo inicial se disipó rápidamente.

Apenas un mes después de asumir el cargo, Starmer advirtió que las finanzas públicas estaban peor de lo esperado y aseguró que “las cosas empeorarían antes de mejorar”. El mensaje buscaba preparar a la población para decisiones difíciles, pero terminó alimentando el descontento.

La situación se agravó con el primer presupuesto laborista, presentado en octubre de 2024, que contempló incrementos fiscales equivalentes a 40.000 millones de libras anuales. El plan provocó fuertes críticas empresariales y abrió una brecha entre el Gobierno y parte del sector privado.

El ascenso de Reform UK cambia el tablero político

Mientras el Gobierno perdía apoyo, el partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, comenzó a capitalizar el malestar ciudadano.

A partir de 2025, la formación antiinmigración y euroescéptica empezó a encabezar los sondeos nacionales, desplazando tanto a laboristas como a conservadores.

La incapacidad del Gobierno para impulsar el crecimiento económico, reducir la presión fiscal y controlar el gasto social fortaleció a Reform UK, que se convirtió en el principal beneficiario del desencanto de los votantes.

Rebeliones, dimisiones y escándalos aceleran la caída

La autoridad de Starmer quedó seriamente dañada cuando una rebelión interna obligó al Gobierno a retirar sus planes para reducir determinadas prestaciones sociales.

Posteriormente, el nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Washington generó una controversia que se prolongó durante meses y alimentó críticas sobre los criterios utilizados por el primer ministro para seleccionar a sus colaboradores más cercanos.

El golpe definitivo llegó en 2026.

Las fuertes pérdidas laboristas en las elecciones locales de Inglaterra y en los comicios regionales de Escocia y Gales dispararon las dudas sobre la viabilidad política del Gobierno.

Poco después dimitió el ministro de Salud, Wes Streeting, alegando que había perdido la confianza en el liderazgo de Starmer. Semanas más tarde abandonó también el Ejecutivo el ministro de Defensa, John Healey, tras meses de enfrentamientos por el gasto militar y la estrategia de seguridad nacional.

Andy Burnham emerge como favorito para sucederlo

La dimisión de Starmer abre ahora una batalla por el liderazgo laborista.

El nombre que más fuerza ha ganado es el de Andy Burnham, alcalde del Gran Mánchester, quien recientemente obtuvo una contundente victoria electoral frente a Reform UK y ha demostrado capacidad para atraer votantes tanto del centro político como de sectores tradicionales de la clase trabajadora.

El respaldo público de Wes Streeting consolidó aún más su posición como principal aspirante a dirigir el Partido Laborista y, potencialmente, convertirse en el próximo primer ministro.

¿Qué significa la dimisión de Starmer para Reino Unido?

La salida de Keir Starmer representa mucho más que un cambio de liderazgo. Simboliza la dificultad que ha tenido Reino Unido para encontrar estabilidad política desde el Brexit.

Diez años después del referéndum que dividió al país, los problemas estructurales siguen presentes: bajo crecimiento económico, elevados niveles de deuda pública, presión sobre los servicios sociales, tensiones migratorias y un entorno internacional cada vez más incierto.

La dimisión del líder laborista confirma que el Brexit no fue un episodio aislado de la historia británica, sino el comienzo de una transformación política cuyas consecuencias continúan redefiniendo el futuro del Reino Unido.