El último vagón, una película personal
Ernesto Contreras destacó que su más reciente filme, ya en Netflix y protagonizado por Adriana Barraza, es un tributo a los maestros, entre ellos, su mamá

Cuando Ernesto Contreras decidió dirigir la película El último vagón, que hace un homenaje a los maestros rurales, siempre tuvo en la mente a Margarita, su mamá.
Y es que cuando era niño no era llamado Ernesto, sino “el hijo de la maestra Margarita”.
Es por eso que esta película, adaptación al cine de la novela homónima de Ángeles Doñate, es tan personal para el director veracruzano de cine.
¿En quién pensar para protagonizar a un personaje tan sensible? Adriana Barraza era la actriz perfecta para interpretar a una maestra rural de un vagón de tren, Georgina, quien impulsa a sus alumnos a elegir su propia vida.
Fue así que ambas sensibilidades se reunieron en esta historia, disponible en Netflix, en la que se habla de la búsqueda de la identidad y la pertenencia a través de la mirada de un niño.
Definitivamente la historia se convirtió en una oportunidad para hacer un homenaje en general a los maestros, maestras y maestros, estos seres anónimos, y muy particularmente a mi mamá, quien estuvo 40 años de servicio, dando clases.
Hablaba con ella el otro día y me decía: ‘Fueron 40 años, pero sigo siendo maestra, porque esto es para toda la vida’. Así que fue, de alguna manera, construir eso junto con Adriana y plantear personajes muy humanos, tanto el de la maestra Georgina, como cada uno de los niños, como los padres y los obreros.
Es una película que me tiene muy feliz con el resultado y que es distinta a las anteriores, pero que tiene como vasos comunicantes. De eso va contar historias y mi trabajo como director”, afirmó Ernesto Contreras en entrevista con Excélsior.
Ikal (Kaarlo Isaac) vive y viaja constantemente en un ferrocarril por todo el país, debido a que su padre repara y construye vías del tren con otros trabajadores.
Sin embargo, será en una última parada en la que descubrirá el valor de la amistad, la empatía, la fortaleza, la pérdida y la inspiración que le da su nueva maestra, Georgina, una mujer que apuesta siempre por sus alumnos, aún antes que ellos lo hagan por sí mismos.
Todos vivimos, de alguna forma, experiencias así. Me parece que cuando una película te puede recordar tu infancia, lo que viviste, descubriste, sentiste, eso me interesaba muchísimo.
Sobre todo, me interesaba mostrar cómo estos encuentros pueden cambiarnos la vida y darnos otra visión del mundo. En este caso, la inspiración de la maestra Georgina a Ikal y algo tan sencillo, en apariencia, como aprender a que pueda ver todas las posibilidades.
La invitación a ver esta película, que la puede ver quien sea, es que se retome esta experiencia colectiva, en familia, de compartir y estar; de tener una experienciacinematográfica frente a la pantalla de tu casa o donde la quieras ver”, dijo.
Para el director de películas como Párpados azules, Las oscuras primaveras y Sueño en otro idioma, entre otras, sus maestros referentes de vida y/o carrera son, desde luego, su mamá, así como el cineasta mexicano de origen polaco, Alfredo Joskowicz (1937-2012), Raúl Zermeño y Jorge Ayala Blanco.
Me dieron tanto, que estoy completamente agradecido”, enfatizó el director mexicano de cine.
UN REGALO DE VIDA
Para la actriz mexicana Adriana Barraza, quien cuenta con una trayectoria de 52 años y fue nominada a los Premios Oscar en 2006 como Mejor Actriz de Reparto por su trabajo en la película Babel, el sabor de boca que le dejó El último vagón y su trabajo con Ernesto Contreras, así como con el resto del elenco, entre los que hubo muchos niños, es dulce y gratificante.
Es uno de los más amorosos y luminosos sabores de boca. La película ¡es de una belleza! No es para niños, pero la pueden ver, así como los adultos o los padres con sus hijos, porque es la historia de un niño.
Interpretar a la maestra Georgina, para la que me hizo favor Ernesto de invitarme, para mí fue un regalo. Soy maestra desde hace casi 50 años, así que el poder honrar con este personaje tan bello que escribieron y luego dirigió tan hermosamente Ernesto, y con este reparto tan bello, fue para mí un regalo. El sabor de boca es de los mejores que he tenido en mi profesión”, expresó Barraza en el encuentro con este diario.
Pero, ¿qué tal trabajar con niños? La maestra habló de tal experiencia.
Nos tocó trabajar con muchos niños y un perro. Fue muy divertido. Los cuatro niños, quienes tenían los personajes principales, especialmente Kaarlo Isaacs, la verdad fueron muy profesionales y estuvieron muy bien apapachados por la producción, específicamente por Ernesto como director. Se trabajó siempre muy bien.
Después, el conjunto de niños que teníamos de las poblaciones cercanas, fue delicioso. Todos ellos venían filmando con Ernesto y cuando me toca a mí, él me presenta al grupo de niños. Yo les dije: ‘callados niños! y todos se sentaron. ¡Pensé que me estaban tratando como una maestra verdadera! Así que fue delicioso y me la pasé muy lindo”, destacó.
Para Barraza, es importante contar con un maestro que dé las palabras correctas y un gesto a sus alumnos.
Simplemente un abrazo o una palmadita en el hombro o decirle a alguien ‘tú puedes’. No siempre en casa sucede, pero si se lo puedes decir a un alumno, y sobre todo, a un niño, la vida cambia sinceramente.
Me acuerdo la primera vez que alguien me dijo a mí: ‘estoy orgulloso de ti’. Fue mi tío Carlos. Yo tenía 30 y tantos años y nadie me lo había dicho antes. Yo ya era actriz y todo y nadie me había dicho, de mi familia, lo orgullosos que estaban. Eso es inolvidable para mí. Ojalá me lo hubieran dicho de niña, hubiera sido diferente”, concluyó.
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