Benedetta, desmenuza la polémica
El cineasta Paul Verhoeven regresa con un thriller, que se estrena mañana, sobre monjas lesbianas y un juicio por blasfemia

CIUDAD DE MÉXICO.
La clase del director holandés Paul Verhoeven es indiscutiblemente liberal. Un veterano, de 83 años, que entiende el arte del celuloide como una provocación a los estándares de vida del ser humano y una manera de satisfacer su visión como narrador.
Lo deja bastante claro con su controversial regreso en la cinta Benedetta, disponible en salas del país desde mañana. La historia de una pareja de monjas lesbianas, Benedetta (Virginie Efira) y Bartolomea (Daphne Patakia), experimentando los placeres sexuales a costa del catolicismo que les provee un techo, comida y educación religiosa.
Su acto, registrado en la Italia del siglo 17, era una blasfemia de las más graves porque, en su exploración, llegaron a tallar un consolador de madera con la imagen de una Virgen en el mango. Esto, señores, sólo pude ser obra del maestro Verhoeven, también director de Bajos Instintos, Robocop, Invasión y Elle.
“La iglesia no prohíbe las relaciones sexuales, salvo para los miembros del clero. No hice esta película con el fin de atacar a la religión católica ni a ningún otro sistema de creencias. Sin embargo, creo que los humanos somos, fundamentalmente, animales, ¿no? Tenemos cuerpos e instintos.
“Benedetta no se resiste a la llamada de la carne, pero, ¿por qué habría de hacerlo? Sería una estupidez. Básicamente, los seres humanos eran primates. Adán y Eva, la manzana, la serpiente, el árbol del conocimiento del bien y el mal, ¡nada de eso existió! Muestro lo que la religión prohíbe, especialmente en lo que respecta al sexo, pero no estoy de acuerdo con ello”, dice el cineasta neerlandés en entrevista proporcionada por la distribuidora.
Esta es una historia verídica rescatada en el libro de la escritora Judith C. Brown, Afectos vergonzosos: Sor Benedetta, entre santa y lesbiana, editado hace tres décadas. La autora, investigando sobre otros proyectos en Florencia, Italia, encontró las actas del juicio de Benedetta, donde Bartolomea fue muy explícita con su relato, sobre todo en el sexo oral.
A la par de esta historia carnal, la monja se hizo famosa por ser abadesa del convento. Ocupó un puesto poderoso y se ganó el título de santa por supuestamente ser un conducto entre dios y sus creyentes. El respeto de los grandes nuncios, párrocos y sacerdotes fue un caso raro por ser tiempos donde la mujer era sólo valorada sólo en cuestión de reproducción.
“Sus visiones con Jesús pudieron ser verídicas o un medio para obtener lo que quería”, detalla, antes de insinuar que, además de mística, fue una manipuladora, “Cada uno de los espectadores tendrá su propia opinión”, agrega.
Curiosamente, la trama se desarrolla en tiempos de la peste negra; Verhoeven rodó en tiempos de coronavirus, y al interior del texto los juegos de poder y corrupción al interior de la iglesia son bastante claras, sobre todo en posiciones como la del nuncio (Lambert Wilson), donde la hipocresía y el cinismo son verdaderamente indignantes.
El realizador siempre estuvo consciente de la actualidad de la religión en el mundo. Sabe que Benedetta generará más empatía por ser un continente con menos creyentes, no espera lo mismo de Estados Unidos o Latinoamérica, donde el catolicismo, cristianismo y movimientos evangélicos están bastante presentes en la sociedad.
Estados Unidos, por medio de movimientos conservadores y monjas que promueven los valores religioses para la formación de familias tradicionales y saludables, según su visión, remarcamos, ya buscaron prohibir el filme en su país; y Singapur lo logró, por ir contra el contenido homosexual.
Benedetta fue parte de la selección oficial del Festival de Cine de Cannes 2021.
De la cinta
Benedetta
- Estreno: 20 de enero
- Director: Paul Verhoeven
- Duración: 131 minutos
- Idioma: francés con subtítulos al español
- Clasificación C (para mayores de 18 años)
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