‘La buena literatura nos hace libres, nos cambia, nos empuja’: David Toscana

El escritor regio revisa, en ‘El peso de vivir en la tierra’, el legado de la literatura rusa y su lucha de siglos contra la censura

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Foto: Cortesía Alfaguara

La buena literatura nos hace libres, nos cambia, nos empuja a transformarnos, a ser alguien, a tener ambiciones que nos inyectan dignidad”, dice convencido el escritor David Toscana (1961).

Siempre he tratado de empujar la idea de que las novelas son cosas que nos ocurren, que leerlas es algo personal, una experiencia de vida. No son ficción”, afirma en entrevista el Premio Xavier Villaurrutia 2017.

Leemos un libro, imaginamos con él, soñamos con él, nos llenamos de palabras, de personajes, de ambiciones. Los libros nos otorgan tantas cosas que nunca podemos decir que son una evasión, sino parte de nuestra realidad”, agrega.

Por esta razón, el narrador regio quiso compartir los libros de literatura rusa que ha leído durante décadas, desde su infancia, sobre todo “ciertas frases maravillosas que tienen mucho significado” que ha ido subrayando.

Pero fue más allá: construyó un personaje, Nicolás, que decide cambiar su nombre a Nikolái Nikoláievich Pseldónimov, “replicando las proezas y las infamias” de los seres que habitan las historias de Gogol, Dostoyevski, Tolstói, Chéjov o Bábel.

Así nació su nueva propuesta literaria, El peso de vivir en la tierra (Alfaguara).

La vida tiene mucha relación con los libros; uno puede contar una historia, revisar tu propia vida y ver todo lo que tiene tejido dentro de la propia literatura.

Uno termina por no distinguir bien entre la literatura y la experiencia.

Eso quería plantear en la novela. Cómo la vida, si la dejan tocar con la literatura, queda una misma cosa que se va tejiendo. Y, al final, no distinguimos cuáles eran los ingredientes, pero queda algo sabroso”, añade.

El egresado del Tecnológico de Monterrey confiesa que, a nivel estructura, “me lancé más agresivamente a convertir esta obra en una serie de cosas diferentes: es una novela, pero también es historia, ensayo y antología”.

Destaca que, en esa literatura rusa, en la que cada gran escritor fue censurado y hasta ejecutado, Nikolái y sus aliados descubren la libertad esencial del ser humano: la de imaginar.

Cuando vemos cómo sus escritores pelearon por ser libres, a través de la palabra, en un mundo que los desterraba, los perseguía, los mandaba a campos de trabajo forzado. Muchos dieron la vida por escribir y, cuando alguien está dispuesto a eso, entonces la literatura no es algo ligero, es una cosa intensa”, indica.

El autor de Estación Tula (1995) y Olegaroy (2017) centra su historia en 1971, cuando el mundo está atento a la carrera espacial, y, en especial, en el accidente mortal que tuvieron los tres cosmonautas soviéticos de la estación Sályut.

Es una visión quijotesca del héroe que quiere ir al espacio y del hombre que vive con los pies en la tierra. Al final, los propios personajes se dan cuenta que el verdadero cosmos, el verdadero infinito, está en la literatura, en las palabras. Hay más interés en las vidas que se pueden vivir que en salir al espacio exterior”, dice.

De pronto sí quieren descubrir algo más profundo en la vida. Y sienten que, si se pueden sumergir en la condición humana, aunque sea la del antihéroe, de la degradación, también pueden convertir sus vidas en una obra de arte.

En la novela se pregunta por qué las historias que nos cuentan vidas pueden ser obras de arte, y por qué las propias vidas no lo son. Le dejo al lector la posibilidad de cuestionarse si pudiésemos modelar nuestras vidas para que sean o se acerquen a la idea del arte”, añade.

Toscana aclara que, en este caso, repasa la literatura rusa; “pero también está ahí el Quijote, porque el Caballero de la Triste Figura lee novelas de caballería y quiere ser héroe, y mi protagonista lee novela rusa y quiere ser antihéroe”.

El Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska señala que, si bien no habla ruso, estuvo descifrando textos en este idioma para El peso de vivir en la tierra. “Cito los escritos y las frases de los autores partiendo de la lengua original, no de una traducción, para que el lector se acerque lo más posible a su genialidad”.

NOVELA PÓSTUMA

El escritor Luis García Montero, viudo de Almudena Grandes (1960- 2021), posa durante la presentación de la novela póstuma de su mujer Grandes Todo va a mejorar, en la Biblioteca Nacional.

Esta es la última novela contemporánea que escribió la autora de Las edades de Lulú, El corazón helado y La madre de Frankenstein.

Todo va a mejorar, publicada por Tusquets, fue escrita durante la pandemia y está basada en la España de un futuro próximo, en la que emerge un nuevo partido político llamado Movimiento Ciudadano. La novela llega a las librerías hoy, 11 de octubre.

— Europa Press

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