Felipe Garrido: formación de lectores, en el limbo

El autor de Sin comprensión no hay lectura lamenta que el sistema de educación pública apenas ha generado, en un siglo de historia, poco más de 30 millones de alumnos con nivel de alfabetización

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Ilustración de un niño leyendo.

Hasta ahora, la escuela no se ha ocupado lo suficiente de formar lectores en México, dice a Excélsior el escritor Felipe Garrido, quien lamenta que, desde hace 25 años, cuando desapareció el programa Rincones de Lectura de la SEP, se dejó de lado la formación de lectores con capacidad de comprensión.

Además, lamenta que el sistema de educación pública apenas haya generado, en un siglo de historia, poco más de 30 millones de alumnos con nivel de alfabetización y cuatro millones más de lectores con capacidad de comprensión, sin dejar de lado que las escuelas han olvidado la enseñanza de la escritura que también podría fortalecer la capacidad de comprensión.

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La alfabetización es una etapa necesaria, pero no te puedes quedar en ella, es decir, presumir que has conseguido alfabetizar a cientos de miles de personas es una tontería; alfabetizar es necesario para que esas personas se formen, más tarde, como lectores, pero si no culminan esa formación… es un gran desperdicio, porque se gasta mucho dinero en medio educar a la gente”, explica Garrido.

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Portada del libro Sin comprensión no hay lectura.

TÍTULO: Sin comprensión no hay lectura.

AUTOR: Felipe Garrido

COLECCIÓN: Manuales

EDITORIAL: Academia Mexicana de la Lengua (AML), México, 2024; 94 pp.

A esto se suma el hecho de que la Red Nacional de Bibliotecas Públicas (RNBP), pese a tener presencia en casi todo el país –con cerca de 7 mil 413 bibliotecas públicas en 2 mil 282 municipios–, tampoco ha logrado fomentar lectores, señala el autor de Sin comprensión no hay lectura, que publica la Academia Mexicana de la Lengua (AML) y donde disecciona el tema de la comprensión lectora, sus pendientes, sus olvidos y fundamentos.

Si tú repites lo que dice un texto escrito, pero no entiendes lo que estás diciendo, cosa que es mucho más frecuente de lo que pensamos, eso no es leer; eso es simular la lectura”, comenta Garrido, quien advierte que esa manera de leer equivale a cuando alguien toma un texto en portugués o italiano e intenta pronunciar su contenido, pero sin saber muy bien lo que dice. “Eso no es lectura. Tú lees cuando entiendes el texto y lo que hace un lector es poner toda su capacidad para conseguir la comprensión del texto”.

EJEMPLIFICANDO LA DIMENSIÓN DEL PROBLEMA

Y para ejemplificar la dimensión del problema, Garrido recuerda una anécdota que le ocurrió durante una plática con integrantes de un sindicato, donde escuchó una y otra vez la frase ‘derechos inalienables de los trabajadores’, ante lo cual decidió preguntar cuál era el significado de aquella frase.

Luego de siete u ocho veces se me ocurrió preguntar qué era eso de ‘derechos inalienables’, y la respuesta que me dio uno de ellos es característica de alguien alfabetizado que no sabe leer: ‘Yo no sé qué quiere decir, pero así se dice y así hay que decirlo’.

Así que en esos casos la lectura y la escritura se convierten en un fetiche mágico en donde uno no sabe lo que está diciendo, pero sabe que así es como debe decirse. Aunque hay otros momentos en la vida de cualquier ciudadano en que hacemos eso. Por ejemplo, cuando cantamos el Himno Nacional y decimos cosas que, si nos pidieran explicar, diríamos lo mismo que aquel compañero”.

LAMENTA QUE NADIE HAYA RECUPERADO EL PROGRAMA RINCONES DE LECTURA

Sobre el programa Rincones de Lectura –fundado por Marta Acevedo en 1986, y en el que colaboró Garrido en sus últimos seis años–, recuerda que éste intentó que las escuelas públicas contaran con material de lectura al alcance de maestros y alumnos, y la asesoría de capacitadores que apoyaban a los docentes, pero en 2000 el programa se suprimió.

Cuando llegó a la presidencia Vicente Fox se acabaron los Rincones de Lectura, aunque se había conseguido que en cada salón de todas las primarias del país hubiera una biblioteca de aula con al menos 50 o 60 libros, donde se podía conocer y despertar el interés de los alumnos en distintos temas (colocados en los libros de texto) que ellos después podían ampliar en los libros de las bibliotecas de aula”.

Al cabo de cinco lustros, Garrido lamenta que a nadie se le haya ocurrido recuperar aquel programa y señala que, por ejemplo, la colección Vientos del Pueblo, de Paco Ignacio Taibo II “es una labor muy insuficiente”. Además, lamentó que desde el sexenio pasado se hayan cancelado diversas fuentes de patrocinio para esta clase de trabajos iniciativas.

Finalmente, Garrido adelanta que en los próximos meses publicará dos libros más: El paso del cometa y Caballero tigre, voy de cacería, publicados por la editorial Miguel Ángel Porrúa.

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*mcam